Reuniones semanales entre agricultores y apicultores permiten diseñar un sistema de alerta temprana y prevención
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
En la región del Soconusco, la pérdida de abejas ha encendido alertas entre apicultores y autoridades, lo que ha motivado la creación de mesas de diálogo entre productores agrícolas y apícolas. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) buscan generar acuerdos que permitan la coexistencia de ambos sectores sin afectar la producción ni la biodiversidad local.
Según datos preliminares, Chiapas concentra cerca del 18 por ciento de la producción apícola nacional, con más de ocho mil colmenas registradas en el Soconusco. La mortandad de estos insectos pone en riesgo la polinización de cultivos clave como café, mango y cacao, que en conjunto representan un valor económico superior a los dos mil millones de pesos anuales.
Las mesas de trabajo contemplan la elaboración de un padrón apícola que permitirá dimensionar pérdidas y detectar zonas de riesgo. “Estamos haciendo un barrido en todos los municipios: cuántos apiarios existen, productores activos y daños reportados; los primeros datos consolidados estarán la próxima semana”, señaló Eduardo Vázquez Méndez, delegado regional de la SAGyP.
Entre las propuestas destacadas se encuentra un sistema de alerta temprana para notificar a los apicultores antes de la aplicación de fertilizantes y agroquímicos, esto busca replicar modelos exitosos en Colombia, donde esta coordinación redujo la mortandad de abejas en un 35 por ciento durante los últimos cinco años. Además, se contempla la creación de un programa especial de rescate de apiarios afectados, con recursos estatales que podrían beneficiar a 450 familias del sector.
El diálogo incluye a representantes de mangueros, plataneros, cafetaleros y cacaoteros, con el objetivo de generar conciencia y colaboración. Según la SAGyP, un 72 por ciento de los apicultores en la región reportó pérdidas de al menos una colmena por cada 10 en el último ciclo agrícola, lo que refuerza la urgencia de acciones coordinadas. La meta es que, para finales de 2025, la mortalidad de abejas disminuya en un 40 por ciento, lo que aseguraría la sustentabilidad de la producción agrícola y la conservación ambiental.











































