La exclusión afecta el acceso a precios justos y refuerza la percepción de olvido hacia el sector
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La reciente exclusión de Chiapas del programa federal Café del Bienestar desató inconformidad en la región del Soconusco, reconocida como una de las principales productoras de café de calidad en México. Para los cafetaleros locales, la decisión confirmó un patrón de abandono hacia el campo chiapaneco, pese a que el grano representa una de las actividades agrícolas más emblemáticas del estado.
El descontento no es menor si se consideran las cifras. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la entidad aportó casi el 40 por ciento del total de la producción nacional de café, con más de 250 mil hectáreas destinadas al cultivo. Además, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que más de 180 mil familias en el estado dependen de esta actividad, lo que convierte al café no solo en un producto comercial, sino en un eje de sustento comunitario.
Los productores aseguraron que ser marginados del programa les impide acceder a precios más justos, un reclamo recurrente en los últimos años. De acuerdo con la Organización Internacional del Café, México exportó 2.6 millones de sacos en 2023, de los cuales la mayor parte tuvo origen en la comarca. Sin embargo, la cadena de valor castiga al pequeño productor, que en muchos casos recibe menos del 10 por ciento de la ganancia final.
La decisión también golpea a una región que ha enfrentado plagas devastadoras, como la roya. La Comisión Nacional del Café reportó que las pérdidas por esta enfermedad superaron los cuatro mil millones de pesos entre 2014 y 2020, esto afecto al Soconusco. Pese a ello, el grano chiapaneco mantiene reconocimiento mundial por su calidad, al grado de contar con denominaciones de origen que respaldan su prestigio internacional.
El trasfondo es claro, dejar fuera a Chiapas no solo significa un retroceso para el sector cafetalero, sino también una fractura en la confianza de quienes sostienen con su trabajo una parte esencial de la economía estatal. En un territorio donde el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señaló que 67.4 por ciento de la población vive en pobreza, marginar al principal producto agrícola representa un golpe político y social. Los cafetaleros lo advirtieron, sin apoyos ni inclusión, el abandono del campo seguirá siendo la amarga realidad del mejor café del país.











































