Factores económicos, violencia y decisiones personales motivan la interrupción
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, las mujeres menores de 25 años, muchas de ellas estudiantes, representan la mayoría
de quienes hoy acceden al aborto legal, según datos de la Red Aborta Libre y la Red por la Justicia
Reproductiva (Repure). Desde la despenalización en noviembre de 2024, estas organizaciones han
acompañado a más de 220 personas en procedimientos seguros, lo que refleja una necesidad
concreta que antes se realizaba en la clandestinidad.
Las razones para interrumpir un embarazo son múltiples, condiciones económicas adversas,
violencia de pareja, embarazos forzados o la decisión de no gestar. El Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (Inegi) reportó que, en la entidad, 42 por ciento de los hogares
encabezados por mujeres jóvenes viven con ingresos insuficientes, un factor que incide en la toma
de esta decisión.
Contrario a los estigmas que persisten, las mujeres que abortan no forman un grupo marginal, son
estudiantes, trabajadoras, madres, mujeres indígenas y mestizas, con aspiraciones y derechos que
defender. La Encuesta Nacional de Salud y Sexualidad (ENSS) de 2022 indicó que el 35 por ciento
de las mujeres chiapanecas entre 15 y 24 años han buscado información sobre interrupción
voluntaria del embarazo antes de la despenalización.
Sin embargo, el machismo estructural y la desinformación generan barreras. La activista de
Repure, Mildre Mérida, advirtió que hablar de sexualidad sigue siendo tabú en muchas
comunidades y que la diversidad cultural y los valores religiosos dificultan que este derecho se
ejerza. Según datos del Observatorio Nacional de Violencia Feminicida, la comarca registró un 27
por ciento de casos de violencia de pareja entre mujeres jóvenes, lo que hace que el acceso seguro
al aborto sea aún más urgente.
El uso de redes sociales ha sido crucial para informar y acompañar a las jóvenes, lo que
incrementó las solicitudes de orientación. La Secretaría de Salud de Chiapas reportó que desde la
despenalización se ha registrado un aumento del 60 por ciento en consultas sobre aborto seguro
en clínicas públicas y privadas, esto evidenció que la necesidad es real y cotidiana. Las redes
feministas trabajan para que este derecho no quede solo en el papel y se consolide la autonomía
de las mujeres sobre sus cuerpos y decisiones.











































