En la entidad, más de 150 mil personas sordas enfrentan barreras históricas que serían derribadas con este reconocimiento
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, un debate de fondo se abre paso en el Congreso local, reconocer a la Lengua de Señas Mexicana como parte del patrimonio cultural y lingüístico de la entidad. La propuesta, impulsada desde junio por la diputada Luz María Castillo Moreno, buscó no solo una modificación constitucional, sino un cambio de perspectiva hacia la comunidad sorda, relegada en el acceso a derechos básicos como educación, salud y justicia.
La iniciativa plantea adicionar un párrafo al artículo séptimo de la Constitución estatal, que establece los principios sobre educación y cultura. Con ello, la Lengua de Señas Mexicana dejaría de ser vista como un recurso auxiliar para convertirse en lengua materna reconocida de manera oficial. En un estado donde habitan cerca de 150 mil personas sordas, el impacto sería profundo: las instituciones tendrían la obligación de incorporar esta lengua en sus servicios.
La relevancia de la propuesta no radica en su alcance legal, sino en su valor simbólico. Elevar la Lengua de Señas a rango constitucional significa reconocer que el silencio no es ausencia de voz, sino una forma legítima de comunicación que expresa pensamiento, identidad y ciudadanía. Convertirla en patrimonio cultural sería también un acto de justicia histórica frente a la exclusión que esta comunidad ha enfrentado durante generaciones. Según el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México viven más de 2.3 millones de personas con discapacidad auditiva, de las cuales alrededor del siete por ciento residen en la comarca, lo que posiciona al estado entre los cinco con mayor población sorda del país.
Especialistas en inclusión sostuvieron que la reforma colocaría al territorio en la vanguardia nacional en materia de derechos lingüísticos. Datos de la Secretaría de Educación Pública indicaron que apenas cuatro de cada 10 niños y jóvenes sordos logran completar la educación básica, mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirtió que el 90 por ciento de la población sorda en América Latina no recibe educación en su propia lengua.
El debate aún se encuentra en comisiones legislativas, pero la expectativa es que avance hacia el pleno. De aprobarse, Chiapas no solo reconocería de formar jurídica a la Lengua de Señas Mexicana, también enviaría un mensaje político,que la inclusión no es una concesión, sino un derecho.











































