Comunidades del Soconusco aún enfrentan abandono y carencias
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Veinte años después del huracán Stan, las comunidades del Soconusco todavía enfrentan sus consecuencias. Según registros históricos de la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), más de dos mil 200 casas fueron destruidas, mientras que 173 mil viviendas resultaron dañadas, lo que dejó a miles de familias sin un hogar seguro. El presidente de la Sociedad Civil del Soconusco, Carlos Tapia Ramírez, sostuvo que la reconstrucción fue marcada por irregularidades que nunca fueron sancionadas.
El activista denunció que cerca de 370 mil personas fueron desplazadas, de acuerdo con reportes oficiales de Gobierno federal sobre el impacto de Stan, muchas de ellas sin recibir certeza jurídica sobre las viviendas otorgadas. Los fraccionamientos construidos tras la tragedia permanecen sin municipalización, lo que limita el acceso a servicios básicos y evidencia la falta de seguimiento por parte de autoridades estatales y federales.
El monumento que recuerda a las víctimas de Stan se ha convertido en un símbolo del abandono: la placa con los nombres de quienes fallecieron fue robada, esto mostró que ni la memoria ni la justicia han recibido atención suficiente. Tapia Ramírez propuso la creación de una Comisión Especial de Atención a Damnificados y la declaración del 4 y 5 de octubre como “Día de Luto Estatal” para honrar a las víctimas y mantener viva la conciencia sobre la tragedia.
Las fallas en infraestructura también mantienen a la población en riesgo. Obras inconclusas, como el malecón de protección al norte de Tapachula, exponen a las comunidades ante lluvias intensas. El impacto económico del huracán se calcula en más de tres mil millones de pesos, según estimaciones de la Coordinación Nacional de Protección Civil, lo que reflejó la magnitud de los daños y la urgencia de reabrir las investigaciones para garantizar que los recursos lleguen a quienes los necesitan.
Además, Tapia Ramírez busca que la historia del Stan se mantenga viva: su libro Stan, Crónica de un fraude se distribuirá en bibliotecas públicas para que las nuevas generaciones comprendan no solo la magnitud de la tragedia, sino también las irregularidades que afectaron la recuperación.











































