En los últimos años, el aumento de alternativas ha generado confusión y desinterés entre el electorado chiapaneco
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El debate sobre la proliferación de partidos políticos en Chiapas vuelve a la mesa en un contexto de reconfiguración electoral rumbo a 2027. El crecimiento de nuevas fuerzas locales no solo reflejó el interés por participar en la vida democrática, sino también los vacíos legales que permiten la creación de institutos que rara vez sobreviven más allá de una elección. En la actualidad, el país cuenta con 96 partidos locales registrados, de los cuales solo 27 permanecen activos después de su primer proceso electoral, según datos del Instituto Nacional Electoral.
El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Mario Guillén, planteó la necesidad de establecer filtros más rigurosos para garantizar que las organizaciones que aspiren a convertirse en partidos cuenten con estructura, base social y permanencia real. La propuesta apunta a evitar que la pluralidad política se convierta en fragmentación electoral, un fenómeno que, en las elecciones locales de 2021, elevó los niveles de abstencionismo en un 6.4 por ciento en comparación con 2018, de acuerdo con el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas.
Más allá de un problema administrativo, la multiplicación de partidos genera confusión y desinterés ciudadano. Expertos en materia electoral advirtieron que la saturación de opciones, muchas sin ideología clara ni propuesta concreta, debilita la credibilidad de los comicios. En 2024, solo el 38 por ciento de los chiapanecos manifestó confiar en los partidos políticos, según la Encuesta Nacional de Cultura Cívica, lo que reveló un desencanto generalizado que podría profundizarse si no se replantea el modelo de registro.
Guillén consideró que el fortalecimiento de la democracia pasa por la responsabilidad institucional. Aunque se pronunció a favor de respetar la ley electoral vigente, subrayó que el Congreso local debe revisar los criterios para garantizar una participación política auténtica, y no instrumental. La discusión se inserta además en un clima de austeridad, donde reducir el gasto público y optimizar la representación legislativa son temas centrales.
La experiencia ha demostrado que el exceso de partidos no amplía la democracia, sino que puede diluirla. La renovación del sistema político chiapaneco requerirá de equilibrio, abrir espacios a nuevas voces sin permitir que el registro de partidos se convierta en un mecanismo de oportunismo electoral.











































