La alta fecundidad y el peso de la población indígena retrasan el envejecimiento en la región
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, la juventud no es solo una etapa de vida, es el rostro mismo del estado. Según proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), la entidad será la más joven de México por las próximas tres décadas, y será la última en alcanzar el punto en que su población de adultos mayores iguale a la de menores de 12 años, algo que no ocurrirá sino hasta 2055. Este dato sitúa a Chiapas en un escenario demográfico excepcional, con una fuerza laboral en crecimiento y un reto estructural en educación, empleo y salud.
El llamado “bono demográfico” podría representar una oportunidad para detonar el desarrollo regional si se aprovecha con políticas públicas integrales. Hoy, más del 60 por ciento de la población chiapaneca tiene menos de 30 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, pero la falta de inversión en capacitación y creación de empleos formales limita el aprovechamiento de esa energía productiva. La juventud abunda, pero la infraestructura social y económica no ha crecido al mismo ritmo.
La composición étnica del estado también incide en esta tendencia. La comarca alberga una de las poblaciones indígenas más jóvenes del país, el 35.5 por ciento vive en hogares de este tipo, y la mitad tiene menos de 26 años. En contraste, el promedio nacional de edad en hogares indígenas ronda los 30 años. Este fenómeno reflejó una dinámica social marcada por la fecundidad y las condiciones culturales que sostienen una estructura poblacional joven, pero también desigual.
Mientras en México las mujeres tienen en promedio 1.82 hijos, en la comarca el promedio asciende a 2.51 entre mujeres indígenas y a 2.85 entre hablantes de lengua originaria, de acuerdo con Conapo. Esta diferencia demográfica es clave para entender por qué el envejecimiento poblacional llegará más tarde al estado. Sin embargo, también planteó un desafío en términos de servicios básicos, mayor presión sobre el sistema educativo, atención médica infantil y programas de nutrición.
La juventud chiapaneca representó tanto un potencial como una deuda. Con más de 1.7 millones de personas entre 15 y 29 años, según cifras de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2024, el futuro del estado depende de las oportunidades que se les ofrezcan hoy. La entidad será joven durante mucho tiempo; la pregunta es si sabrá convertir esa juventud en desarrollo o si seguirá siendo un reflejo de las brechas que dividen al país.











































