Enfrentan un periodo de redefinición interna, marcado por la búsqueda de alianzas estratégicas
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Los partidos políticos en Chiapas se mueven entre el cálculo y la supervivencia. Mientras afinan sus padrones de militancia y definen rutas ideológicas, el desafío no solo consiste en elegir candidatos, sino en mantenerse vigentes en un escenario donde la lealtad política es tan volátil como el discurso. Las reestructuras internas y los acuerdos de alianza se han convertido en piezas clave para determinar no solo registros ante el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana y el Instituto Nacional Electoral (INE), sino también el acceso a financiamiento público y la permanencia en el mapa político estatal.
El tablero actual mostró contrastes significativos, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) encabezó la afiliación en la entidad con más de 444 mil militantes, según cifras del partido, mientras el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sostiene su estructura histórica al apostar por cuadros tradicionales. En contraste, el Partido Acción Nacional (PAN) enfrenta una base reducida de apenas tres mil militantes en la entidad, y el Partido del Trabajo (PT), que ha logrado consolidarse como tercera fuerza con 29 mil 566 afiliados, se mantiene en alianza con el partido gobernante. El Partido Verde Ecologista de México y Movimiento Ciudadano, aunque sin datos públicos recientes, concentran su fuerza en liderazgos locales y estrategias de posicionamiento discreto.
En el terreno nacional, el Padrón de Partidos del INE detalló una radiografía más amplia: Morena suma 2.3 millones de militantes, el PRI alcanzó 1.4 millones y el PAN apenas rebasó los 277 mil. Estas cifras no solo exhiben la disparidad entre las fuerzas políticas, sino también la urgencia de renovación que enfrentan los partidos tradicionales, en estados como Chiapas.
Morena insistió en mantener la bandera de la transformación, mientras el PRI y el PAN buscan recuperar terreno al apelar a la institucionalidad y la apertura ciudadana. En tanto, el PT intenta expandir su presencia municipal sin perder la alianza con el oficialismo. En todos los casos, la estrategia es la misma: fortalecer bases antes que discursos.
La búsqueda de alianzas y la reestructuración interna responden menos a una definición política que a un acto de preservación. En la comarca, donde los liderazgos locales pesan más que las doctrinas, la verdadera contienda podría no ser entre partidos, sino entre proyectos de poder que aún no terminan de definirse.
DESTACADO
La verdadera contienda podría no ser entre partidos, sino entre proyectos de poder











































