La extracción indiscriminada e ilegal pone en riesgo aecosistemas donde crecen
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Con la cercanía de la Navidad, los mercados de Tuxtla Gutiérrez comienzan a llenarse de adornos tradicionales. Entre luces, figuras y estrellas, el musgo y el heno siguen siendo materiales muy demandados para “vestir” nacimientos. Pero su recolección y venta esconden una realidad alarmante, estas especies que no se cultivan comercialmente se extraen directamente de su hábitat natural, lo que debilita ecosistemas enteros.
Una bióloga investigadora consultada por este medio alerta sobre el problema: “Este musgo que venden por lo regular en los mercados … no son reproducidos, sino que son extraídos directamente del hábitat natural; al estar extrayéndolo de manera ilegal lo que fomentamos es que se retire una y otra vez cada año”.
Más allá de su valor decorativo, estos organismos cumplen funciones esenciales, actúan como “esponjas” naturales, captando humedad, reteniendo suelo y creando microambientes donde otras plantas pueden germinar. “Los musgos retienen el suelo, forman suelo están pegaditos a la roca y en espacios donde no germinaría nada, permiten que crezca vida. Son parte del hábitat de pequeños organismos; puedes llamarlos la ‘piel del bosque’”, explicó la especialista.
Por su parte, comerciantes de mercados populares de Tuxtla reconocen que la demanda se mantiene pese a la advertencia. Ernesto, quien vende adornos navideños desde hace más de dos décadas, comentó: “La gente lo sigue pidiendo porque el nacimiento sin musgo no se ve igual. Cada temporada se vende bastante, especialmente las semanas antes de Navidad”. Pero también hay quienes buscan alternativas: María, otra vendedora, afirmó que desde hace algunos años ofrece musgo sintético o materiales reciclados. “Algunos clientes sí aceptan, pero otros insisten en el natural, porque dicen que es lo auténtico”.
Este comercio no solo representa un riesgo ecológico, también conlleva consecuencias legales graves, la extracción, transporte o venta de flora silvestre sin autorización está tipificada como un delito ambiental en la ley federal. PROFEP encargada de supervisar estos casos reporta operativos en Chiapas contra el tráfico ilegal de flora, incluyendo orquídeas, helechos y otras plantas silvestres.
De hecho, el Código Penal Federal considera sanciones de entre uno a nueve años de prisión y de 300 a tres mil días multa para quienes extraigan o comercialicen flora silvestre sin los permisos correspondientes. En caso de tratarse de volumen mayor o actividades con fines de lucro, las penas se agravan.
Para algunos vendedores y compradores, estas sanciones son poco conocidas. “La gente compra sin saber de dónde viene; cuando uno les explica, algunos cambian de opinión, pero muchos dicen: ‘es solo una vez al año’”, admitió Ernesto.
Ante esta situación, especialistas ambientales y autoridades locales coinciden en promover alternativas más sostenibles. Algunas recomendaciones son:
Evitar la compra de musgo o heno natural proveniente de recolección silvestre.
Si ya se adquirió, deshidratarlo tras su uso, envolverlo en papel periódico y conservarlo en un lugar oscuro para intentar su rehidratación, evitando así nuevas extracciones.
Optar por materiales artificiales, reciclados, o naturales de bajo impacto como papel, aserrín teñido, semillas, fibras recicladas para adornar nacimientos.
Concientizar a la población sobre el valor ecológico de estos organismos y los riesgos de su desaparición, promoviendo prácticas responsables.











































