Casi la mitad del sector enfrenta jornadas extensas y pagos reducidos que no cumplen con estándares nacionales
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La precariedad laboral dejó de ser una excepción para convertirse en el sello cotidiano del periodismo chiapaneco, esto se vio reflejado en el primer trimestre de 2025, cuando casi la mitad de quienes ejercieron la profesión trabajó sin contrato, sin prestaciones y sin garantías mínimas, una cifra que exhibió no solo un déficit laboral, sino una contradicción para un gremio cuya tarea es documentar la realidad de otros, en números absolutos, 219 de los 452 periodistas registrados por Data México enfrentaron esta condición.
La ausencia de seguridad laboral ocurre en un entorno de ingresos que disminuye, ejemplo de ello fue que el salario promedio se redujo a 10.6 mil pesos mensuales, una caída del 25.8 por ciento respecto al año anterior, esa disminución se vuelve más alarmante al observar que el 72 por ciento de los trabajadores de la información en la comarca recibe ingresos por debajo del promedio nacional del sector, según la misma plataforma. A ello se suma que solo uno de cada cinco periodistas cuenta con acceso a instituciones de salud, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Trabajar jornadas prolongadas se volvió una normalidad aceptada, para lograr el ingreso promedio actual, muchos periodistas deben extender su horario a entre 10 y 12 horas diarias. Según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad, la entidad figuró entre los estados donde más del 40 por ciento de los empleos vinculados a actividades creativas y comunicativas presentan condiciones de subocupación.
Para 2026, el Gobierno de México fijó un salario mínimo profesional de 705.46 pesos diarios para periodistas de medios impresos y digitales, lo que equivale a 21 mil 163 pesos mensuales, sin embargo, el 85 por ciento del gremio en el territorio se encuentra hoy por debajo de esa futura meta salarial, un dato que llega como una aspiración más que como una certidumbre, por si fuera poco, solo el 14 por ciento de los periodistas en la entidad está afiliado a un esquema de retiro o ahorro para el futuro, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
Aunque las cifras son contundentes, también exhiben que el periodismo en la región se sostiene en una estructura cada vez más frágil, anclada en la informalidad y en salarios que no corresponden al nivel de riesgo ni a la carga de trabajo, mientras no existan políticas públicas que garanticen derechos laborales básicos, el oficio seguirá atrapado entre la vocación y la supervivencia, l final, la precariedad del gremio termina afecta no solo a quienes toman el micrófono o la pluma, sino a la calidad informativa que la entidad.











































