El bloqueo en Talismán y Suchiate mostró una frontera rebasada por la demanda
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Talismán y Suchiate se vieron afectados por el colapso vial en la frontera de Chiapas, donde kilómetros de vehículos varados y conductores resintieron el impacto de la negligencia institucional en las aduanas de la región, las carreteras ahora resguardan transporte de carga centroamericano que buscan llegar a su destino, sin embargo, debido a la ineficiencia de las autoridades han tenido que aparcar por días en tramo federal.
En Talismán, la fila de vehículos alcanzó una extensión voluminosa, al ocupar la carretera Tapachula–Talismán y transformándola en un punto de alto riesgo, de acuerdo con registros oficiales de la Secretaría de Infraestructura, por esta vía circulan a diario más de 18 mil vehículos, lo que incrementó la probabilidad de accidentes ante la invasión de carriles y la falta de control vial. A ello se sumó la ausencia de protocolos de atención para conductores obligados a dormir en la calle durante varios días.
El impacto no fue solo humano, sino también económico, datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) indicaron que el 32 por ciento del comercio terrestre hacia Centroamérica cruza por los puertos de la comarca, por lo que cualquier retraso en el despacho aduanal genera pérdidas millonarias y retrasos en cadenas logísticas regionales. La tardanza en la atención de trámites fiscales provocó cuellos de botellas en las principales aduanas de la frontera, mismos que carecen de la capacitación e infraestructura para atender un flujo grande de vehículos transmigratorios.
En Suchiate–Tecún Umán, el escenario fue similar, decenas de tráileres bloquearon accesos clave cerca del puente Cuarentenario, lo que causo afectaciones en el transporte público y la movilidad urbana. Cifras oficiales de la Guardia Nacional señalaron que en este punto fronterizo se registraron en promedio mil 200 cruces de carga pesada al día, volumen que superó la capacidad operativa ante la indiferencia del personal aduanal.
El desorden en ambos cruces ocurrió en una temporada alta, puesto que estadísticas del Instituto Nacional de Migración revelaron que en el último trimestre del año aumentó hasta 40 por ciento el flujo de transmigrantes que regresan a Centroamérica. Sin personal suficiente, sin trámites ágiles y con una actitud hostil hacia los usuarios, los puertos de Suchiate y Talismán demostraron la incapacidad de responder a una demanda previsible y urgente en el cierre del año.











































