Organizaciones reclamaron justicia y protección efectiva para las menores en la comarca
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La exigencia de la colectiva Línea Aborto Chiapas colocó en el centro del discurso la violencia sexual contra niñas que se traduce en maternidades forzadas que el sistema tolera. El caso de una menor de 10 años que parió en San Cristóbal de Las Casas no fue un accidente ni una excepción, sino la consecuencia directa de una cadena de omisiones institucionales que comenzaron antes del delito y se prolongaron después.
La narrativa del “matrimonio” infantil, aún normalizada en algunas comunidades, choca de frente con la ley y con los datos, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la comarca ocupó el primer lugar nacional en embarazos forzados en niñas y adolescentes de 10 a 17 años. A nivel nacional, la Secretaría de Salud ha documentado que cada año se registran miles de nacimientos en madres menores de 15 años, un indicador inequívoco de abuso sexual.
El ingreso de la menor al hospital acompañada por un joven adulto evidenció la falla de los protocolos de protección, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, más del 90 por ciento de los delitos sexuales contra menores en México quedan sin sentencia, y en la entidad la cifra de denuncias por violación infantil se ha mantenido al alza en los últimos años, lo que ha demostrado que la impunidad se transformó en un patrón.
Por su parte, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social ha señalado que la región concentró algunos de los mayores niveles de pobreza infantil del país, con más del 60 por ciento de niñas y niños viviendo en condiciones de vulnerabilidad, un contexto que incrementó el riesgo de violencia sexual y redujo el acceso efectivo a la justicia y a servicios de salud oportunos.
Desde Línea Aborto Chiapas, la exigencia fue que ningún uso o costumbre puede justificar la violación de derechos humanos, la colectiva advirtió que mientras las instituciones sigan mirando hacia otro lado, el embarazo infantil seguirá siendo tratado como “tradición” y no como una forma extrema de violencia, el llamado consistió en detener los matrimonios forzados y el abuso infantil antes de que otra niña pague con su cuerpo la inacción del Estado.











































