Mediante la implementación de chips de radiofrecuencia y códigos QR en unidades de transporte de materiales, establecen un precedente histórico
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En un movimiento sin precedentes que posiciona al sureste mexicano en la frontera de la innovación gubernamental, el estado de Chiapas ha dado un paso decisivo hacia la digitalización de la obra pública. La Secretaría de Infraestructura ha puesto en marcha un sistema de blindaje tecnológico basado en dispositivos de identificación por radiofrecuencia (chips) y códigos QR, diseñado para supervisar cada metro cúbico de material que transita por las carreteras del estado.
Esta medida no es solo una actualización administrativa; se trata de una reingeniería profunda en la forma en que se ejecuta la ingeniería civil en la entidad. Al convertir a los camiones tipo volteo en unidades inteligentes, el Gobierno estatal busca erradicar las prácticas opacas que históricamente han asolado al sector de la construcción en toda América Latina.
La implementación, liderada por Anakaren Zuarth, titular de la Secretaría de Infraestructura, surge de la necesidad de tener un control absoluto sobre la logística de las grandes obras. Durante la presentación de este sistema, la funcionaria destacó que la tecnología instalada en los camiones permite arrojar datos críticos que antes eran imposibles de verificar de manera externa o inmediata.
“Hemos colocado chips en cada volteo que tiene todos sus papeles en regla. Ese chip nos arroja la distancia que recorre la unidad y, fundamentalmente, si va correctamente cargado y cuántos metros cúbicos lleva. Esto lo hacemos por un control interno de la obra, pero también como un llamado al orden”, señaló Zuarth.
Este ecosistema digital permite al Gobierno del Estado monitorear cuatro ejes fundamentales que garantizan el éxito de la infraestructura:
-Control de ruta: Se mide con precisión milimétrica la distancia recorrida. Esto evita que las unidades se desvíen para fines privados durante el horario laboral o que se reporten trayectos inexistentes para inflar costos.
-Verificación de carga: El sistema mide el volumen preciso de metros cúbicos transportados. Con esto se combate el llamado “huachicoleo de materiales”, una práctica donde se reporta carga completa, pero se entrega solo una fracción, afectando la calidad y el tiempo de entrega de las obras.
-Legalidad documental: Solo las unidades que cuentan con su documentación en regla y han pasado las verificaciones físico-mecánicas reciben el chip. Esto limpia el padrón de transportistas y garantiza seguridad vial.
Blindaje de recursos: Al cruzar los datos de distancia y carga con el presupuesto asignado, se asegura que cada peso invertido llegue íntegramente a la construcción de carreteras, puentes y clínicas.
Especialistas en administración pública de diversos países voltean a ver a Chiapas por ser el primer estado en aplicar estos controles digitales a gran escala sitúa a la entidad como un laboratorio de buenas prácticas. La tecnología QR y los sensores de carga no son nuevos en la logística privada transnacional, pero su aplicación sistemática en el transporte de materiales de construcción gubernamentales es un hito para el sector público.
La implementación también ha servido para fortalecer los lazos con las uniones de transportistas volqueteros. Al formalizar y digitalizar el padrón, se protege a los trabajadores que cumplen con la ley frente a la competencia desleal de unidades irregulares. El Gobierno ha reiterado que esta tecnología es una aliada para los transportistas que buscan la modernización de sus gremios.
La ingeniería civil en Chiapas ha evolucionado de la mezcla de cemento y acero a la gestión de datos masivos (Big Data). Con este sistema, la rendición de cuentas deja de ser un informe anual para convertirse en un flujo de información diaria y auditable.
La implementación de estos chips representa el fin de una era de discrecionalidad en la gestión de materiales. En un estado donde la orografía y las distancias presentan retos naturales para la infraestructura, contar con un sistema que optimice el uso de cada recurso no es un lujo, sino una necesidad estratégica.











































