Operadores advirtieron que la llegada de visitantes no se reparte de forma equilibrada y requiere mayor promoción en otras rutas
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Aunque las cifras oficiales sostienen un flujo constante de visitantes, la operación real del sector turístico en Chiapas mostró una concentración marcada en la ruta del Tren Maya desde Palenque hacia Quintana Roo, mientras el resto de los destinos apenas alcanza niveles cercanos al 10 por ciento de su capacidad. Esta disparidad evidenció que el crecimiento turístico no se distribuye de manera equilibrada dentro del estado.
Si bien la conectividad ferroviaria ha incrementado el interés en ese corredor, la permanencia de los visitantes sigue siendo limitada, dado que la estancia promedio en la comarca se ubica en 1.3 noches, según datos de la Secretaría de Turismo federal. Este comportamiento redujo el impacto económico en otras regiones, que quedan fuera del circuito principal y con menor posibilidad de captar ingresos.
Aun cuando se reportaron altos volúmenes de llegada, el gasto promedio diario por turista ronda los mil 050 pesos, lo que restringe la derrama económica en comparación con otros destinos del país. Además, la ocupación hotelera en la entidad se mantiene alrededor del 42 por ciento anual, un indicador que confirmó que gran parte de la infraestructura turística permanece sin aprovechar.
En paralelo, la falta de integración entre rutas y estrategias de promoción limita el alcance de otros atractivos del estado, pese a su diversidad cultural y natural. Esta situación se vuelve más relevante si se considera que el sector servicios aporta cerca del 63 por ciento del Producto Interno Bruto estatal, lo que colocó al turismo como un componente clave que aún no logra expandirse de forma homogénea.
De cara al Tianguis Turístico 2026, operadores y agencias buscan reposicionar a la región en el mercado nacional e internacional mediante alianzas comerciales que permitan diversificar la oferta. El reto no se centró en atraer visitantes, sino en redistribuirlos hacia más destinos y aumentar su permanencia, para que el turismo deje de concentrarse en una sola ruta y tenga un impacto más amplio en la economía local.











































