Organismos internacionales advirtieron que los alimentos de origen animal sin refrigeración adecuada detonan enfermedades
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Tapachula, la presencia de carne de res sin controles sanitarios se ha convertido en una práctica cotidiana que ya domina los mercados públicos. De acuerdo con encargados del rastro municipal, siete de cada 10 carnicerías comercializan canales provenientes de Mapastepec, un punto de sacrificio donde, según denuncias, no existe supervisión sanitaria estable. El reciente aseguramiento de 30 canales por la Fiscalía Especializada en Combate al Abigeato confirmó la magnitud del problema.
La falta de vigilancia no solo abre la puerta a la informalidad, sino que elevó el riesgo sanitario para miles de familias que consumen carne. Autoridades del rastro aseguraron que los productos llegan a Tapachula sin respetar la cadena de frío, requisito indispensable para mantener la inocuidad alimentaria. La Norma Oficial Mexicana NOM-024, obliga a transportar los productos cárnicos a menos de cuatro grados centígrados cuando se recorren más de 50 kilómetros, condición que rara vez se cumple en estos traslados.
El caso local se inserta en una problemática reconocida por organismos internacionales. La Organización Mundial de la Salud ha documentado que uno de cada 10 personas en el mundo enferma cada año por consumir alimentos contaminados, mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha señalado que hasta el 20 por ciento de la carne en países en desarrollo se pierde o deteriora por fallas en la cadena de frío. A nivel nacional, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria ha reportado en sus informes anuales que menos del 50 por ciento de los rastros del país operan bajo certificaciones Tipo Inspección Federal, lo que reflejó un amplio margen para la entrada de productos sin supervisión.
A pesar de que esta situación ha sido denunciada desde hace años, los locatarios y administradores del rastro aseguraron que la respuesta institucional ha sido mínima. No existen operativos permanentes que garanticen que la carne que ingresa a los centros de abasto cuente con certificación sanitaria, y los decomisos se han realizado solo en acciones aisladas.
En tanto no haya una intervención decidida para frenar el ingreso de canales sin trazabilidad, los consumidores seguirán expuestos a un mercado donde predomina la incertidumbre. La exigencia es clara, reforzar la vigilancia, aplicar sanciones y garantizar que los productos cárnicos cuenten con las condiciones mínimas de salubridad.











































