La posible pérdida de rentabilidad del grano podría impulsar cambios de uso de suelo que afectarían bosques y biodiversidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Ante el avance de la variabilidad climática en la Sierra Madre de Chiapas, investigadores de El Colegio de la Frontera Sur y del Centro Internacional de Agricultura Tropical advirtieron que los cafetales de sombra enfrentan un escenario cada vez más adverso, donde incendios forestales, sequías prolongadas y fenómenos hidrometeorológicos intensos comienzan a comprometer la estabilidad de uno de los sistemas productivos más representativos de la región.
A partir de las proyecciones climáticas hacia mediados de siglo, la reducción de áreas aptas para el cultivo de café arábica planteó un reordenamiento territorial forzado, en una entidad que concentró cerca del 41 por ciento de la producción nacional de café, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, lo que incrementa el impacto económico potencial sobre miles de productores.
Al considerar el comportamiento reciente del clima, el aumento de temperaturas y la recurrencia de incendios forestales presionan tanto a los cafetales como a los bosques que los sostienen, en un contexto donde la comarca ha registrado más de 300 incendios forestales anuales en promedio durante los últimos años, según reportes de la Comisión Nacional Forestal.
Mientras los huracanes y lluvias intensas elevan el riesgo de deslaves e inundaciones en zonas cafetaleras, la pérdida de rentabilidad del café de sombra podría detonar cambios de uso de suelo hacia actividades como la ganadería, en una entidad donde el 52 por ciento de la superficie presenta algún grado de degradación, de acuerdo con evaluaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Bajo este escenario, la permanencia de los cafetales de sombra adquirió un valor estratégico más allá de la producción agrícola, al considerar que estos sistemas contribuyen a la captura de carbono y a la conservación de biodiversidad en una región que alberga cerca del 30 por ciento de las especies registradas en México, según estudios de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, lo que colocó a la crisis climática como un riesgo ambiental y económico de gran escala.











































