Con una movilización, el alumnado rompe el silencio ante el hostigamiento docente y el deterioro de la infraestructura
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Bajo la contundente consigna de “el alumnado no se calla”, estudiantes de diversas facultades de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) protagonizaron este lunes una movilización que recorrió las principales calles de la capital chiapaneca. Lo que inició en el Parque Central como un reclamo por mejores condiciones educativas, escaló hasta convertirse en un grito de auxilio y justicia frente a una crisis sistémica de acoso y violencia de género que, aseguran, ha sido solapada por la administración central.
La marcha, encabezada mayoritariamente por la Licenciatura en Ciencias Biológicas y respaldada por colectivos de Psicología y Ciencias Políticas, culminó frente a la Rectoría del Bicentenario. El objetivo primordial, pedir una mesa de diálogo directa con la rectoría para presentar pruebas de que el hostigamiento no es un fenómeno de “casos aislados”, sino una realidad cotidiana en los pasillos de la institución.
Durante el trayecto, las voces de los manifestantes señalaron un hartazgo generalizado. Una de las representantes estudiantiles denunció que la respuesta institucional ha sido la omisión y el silenciamiento. “El motivo de la movilización es para no quedar callados. Por parte de la rectoría nos han callado, nos han silenciado; los docentes nos han dado hostigamiento y acoso hacia el alumnado”, señaló la vocera, subrayando que la voz estudiantil debe ser escuchada y, sobre todo, respetada.
La comunidad estudiantil desmintió los argumentos de las autoridades universitarias, quienes según los manifestantes han intentado invalidar las denuncias bajo tecnicismos administrativos. Ante este muro burocrático, las víctimas han tenido que buscar amparo en la vía legal externa, contando con el apoyo de colectivas feministas y representantes legales para interponer denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGE).
Más allá de la seguridad e integridad física, la protesta puso de relieve el abandono físico de la universidad. El pliego petitorio entregado por los estudiantes es amplio y exige una transformación estructural:
-Revisión urgente de los protocolos de atención a la violencia por personal realmente capacitado, evitando la revictimización de quienes denuncian.
-Dignificación de aulas, laboratorios y mobiliario, los cuales presentan un deterioro que compromete la calidad del aprendizaje.
-Garantías reales de que los espacios de estudio sean zonas libres de violencia.
“Llegamos para estudiar, no para ser acosados. Queremos aulas dignas, una universidad digna”, sentenciaron los manifestantes durante el mitin frente a las oficinas centrales.
Un punto de fricción durante la jornada fue la declaratoria del día como “inhábil” por parte de la Universidad. Los estudiantes interpretaron esta medida como un intento deliberado de la Rectoría para frenar la movilización y evitar el careo con el alumnado. Sin embargo, la estrategia no surtió efecto; por el contrario, reforzó la determinación de los colectivos, quienes mantuvieron la huelga frente a las oficinas.
Este medio de comunicación buscó la postura oficial de la Unicach para contrastar los testimonios presentados. No obstante, bajo el argumento del día inhábil, la institución no emitió declaraciones ni fijó una postura clara respecto a las graves acusaciones de acoso y las denuncias penales que ya cursan en la Fiscalía.
La comunidad estudiantil ha advertido que las acciones de protesta no cesarán hasta obtener una reunión directa con la titular de la rectoría.











































