Municipios de los Altos, como Oxchuc, aparecen entre las zonas con mayor pobreza extrema a nivel nacional
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Más de 613 mil personas en Chiapas vivían sin acceso a agua entubada dentro de sus viviendas durante 2020, cifra que colocó al estado entre los territorios con mayor rezago hídrico del país, de acuerdo con un análisis desarrollado por estudiantes de ingeniería en computación de la Universidad Autónoma de México. El proyecto ganador del HackODS UNAM 2026 convirtió miles de registros oficiales en un mapa detallado que exhibió cómo la pobreza y la falta de infraestructura avanzan de manera paralela en regiones indígenas y rurales.
La investigación cruzó más de 30 mil datos de diversas instituciones para construir un diagnóstico municipio por municipio sobre acceso al agua y marginación social. Dentro de ese panorama, la comarca apareció como el cuarto estado con mayor cantidad de habitantes sin servicio de agua entubada, pese a ser una de las regiones con mayor disponibilidad natural de recursos hídricos en el país.
El rezago tomó dimensiones más severas en municipios de Los Altos de Chiapas. En Oxchuc, alrededor del 70 por ciento de la población carece de agua entubada y 62.4 por ciento de sus habitantes vive en pobreza extrema. A ello se suma que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social estimó que 67.4 por ciento de la población chiapaneca permaneció en condiciones de pobreza, escenario que limitó la posibilidad de acceder a infraestructura básica y servicios públicos permanentes.
El estudio también retomó testimonios comunitarios que mostraron el impacto cotidiano de esta carencia. En San Andrés Larráinzar, mujeres recorren cerros para cargar hasta 40 litros de agua desde manantiales cercanos, práctica que forma parte de la vida diaria en distintas comunidades rurales. Datos de Instituto Nacional de Estadística y Geografía señalaron además que más del 28 por ciento de las viviendas en la entidad presentan carencias en servicios básicos, una de las tasas más altas del país.
La desigualdad hídrica en la región ocurre además en un territorio donde más del 51 por ciento de la población habita en localidades rurales, según cifras oficiales, condición que encarece la expansión de redes de distribución y mantenimiento hidráulico. La Conagua ubicó a varias regiones del estado con niveles bajos de cobertura de agua potable formal, situación que ha profundizado las diferencias entre zonas urbanas y comunidades indígenas alejadas de los principales centros de desarrollo.











































