La organización no solo clama justicia, ahora también educan con dignidad, al sembrar autonomía desde aulas
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La organización indígena Las Abejas de Acteal ha demostrado que es posible resistir desde las aulas. Lo que para el Estado ha sido una deuda histórica con los pueblos originarios, para esta comunidad tsotsil ha sido motivo para edificar su propio camino educativo, uno que no responde a estándares burocráticos, sino a la memoria, la cultura y la dignidad. En un país donde el 73.2 por ciento de los indígenas enfrenta condiciones de pobreza, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social(Coneval), educarse en sus propios términos es, también, una forma de desobediencia.
El Proyecto Educativo Integral Alternativo Tsotsil (PEIAT) no nació en escritorios oficiales, sino en medio del desplazamiento forzado y el abandono estatal. Desde 1999, Las Abejas han convertido la ausencia de políticas públicas en un acto pedagógico de autogestión. En contraste, el sistema oficial apenas logra que el 45 por ciento de los jóvenes indígenas concluya la secundaria, según datos delInstituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).
El reciente traslado del PEIAT a Acteal, lugar donde ocurrió la masacre de 1997, es un gesto de poder simbólico. Convertir el sitio del horror en un espacio de aprendizaje es desafiar la narrativa de la muerte con la siembra de conciencia. Desde ahí, niñas y niños no solo aprenden a leer y escribir, sino a mirar su historia con claridad. Y mientras el Estado invierte apenas el 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en educación indígena, según la Secretaría de Educación Pública (SEP), Las Abejas invierten su energía, memoria y organización comunitaria en construir horizontes propios.
Lejos de la lógica de competencias y obediencia que domina al sistema oficial, el PEIAT enseña desde el respeto a la tierra, la espiritualidad y la palabra colectiva. Su modelo no busca producir mano de obra ni adaptarse al mercado, sino formar sujetos con raíces profundas y visión crítica. En un país donde el 66 por ciento de los maestros indígenas no recibe formación en lengua originaria, Las Abejas capacitan a sus propios educadores desde dentro.
El PEIAT no pide permiso para existir, se nutre de la autonomía y del derecho inalienable a ser pueblo. En un contexto nacional donde solo el tres por ciento de las escuelas públicas imparte contenidos en lengua indígena, el proyecto de Las Abejas grita lo que otros apenas susurran, que la educación, cuando se vuelve trinchera, también puede ser semilla de libertad.











































