La pobreza, desinformación y carencia de infraestructura hospitalaria agravan consecuencias de accidentes
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, el riesgo de sufrir quemaduras no proviene solo del fuego o la pirotecnia, sino del interior del hogar. En lo que va del año, cuatro niñas y niños menores de cinco años han sido trasladados a Estados Unidos para recibir atención médica especializada tras haber sufrido quemaduras graves provocadas por agua hirviendo. Detrás de estas cifras hay una realidad sistemática, la infancia chiapaneca sigue expuesta a tragedias que, en muchos casos, se podrían evitar con prevención básica y políticas públicas más activas.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en la entidad el 23.7 por ciento de los hogares cocina con leña o carbón, lo que incrementa la probabilidad de accidentes con líquidos calientes. Además, datos de la Secretaría de Salud federal mostraron que las quemaduras son la tercera causa de hospitalización por accidente en menores de cinco años en el país. La Fundación Michou y Mau informó que el 100 por ciento de los casos en la regiónfueron provocados por agua hirviendo.
La comarca no cuenta con un hospital especializado para tratar a niños quemados, lo que obliga a depender de fundaciones y de convenios con hospitales en el extranjero. Este vacío institucional no solo retrasa la atención inmediata, sino que también deja al descubierto la falta de inversión estatal en infraestructura pediátrica. La mayoría de los pacientes trasladados presentan lesiones que cubren hasta el 60 por ciento del cuerpo.
El pico de incidentes se concentró en los últimos meses del año, coincidiendo con festividades donde las veladoras, pirotecnia y fogatas están más presentes en los hogares. De acuerdo con Protección Civil Nacional, el 64 por ciento de los accidentes con fuego en menores ocurren durante septiembre y enero. En Chiapas, las regiones más afectadas han sido Los Altos y el Soconusco, zonas con altos índices de marginación donde la precariedad se entrelaza con prácticas riesgosas normalizadas.
La Fundación ha iniciado capacitaciones dirigidas a funcionarios locales para que puedan actuar en casos de quemaduras. Pero más allá de eso, lo que está en juego es la urgencia de construir una cultura de prevención y cuidado en los hogares. En un estado donde el 70 por ciento de la población infantil vive en situación de pobreza, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval, 2022), la seguridad de la infancia no puede seguir dependiendo de la fortuna o la intervención de organizaciones externas.











































