La falta de programas de rehabilitación y atención médica pone en riesgo la reinserción y bienestar de reclusos
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La crisis en los penales de Chiapas reflejó problemas estructurales que van más allá del espacio físico, la sobrepoblación del 116.5 por ciento evidencia la insuficiencia de políticas efectivas para la reinserción social y el acceso a la justicia rápida. Mientras cinco mil 838 personas están privadas de su libertad, el sistema penitenciario no logra absorber la demanda ni garantizar condiciones dignas, lo que aumenta riesgos de violencia interna y deterioro en la salud.
Este estado destacó entre los que presentan altos índices de población reclusa indígena, con un 24 por ciento de internos que pertenecen a pueblos originarios, cifra muy por encima del promedio nacional del 15 por ciento. Esta realidad plantea desafíos específicos en materia de respeto cultural y acceso a traductores o defensores especializados, ausentes en la mayoría de los centros.
Por otro lado, el Sistema Nacional de Supervisión Penitenciaria reportó que solo el 18 por ciento de los centros en la entidad cuenta con programas efectivos de educación y capacitación laboral para internos, un factor clave para reducir la reincidencia. La falta de oportunidades dentro y fuera de prisión perpetua un ciclo donde la cárcel funciona más como castigo que como espacio de rehabilitación.
La atención médica también está en entredicho, estudios recientes revelaron que el 40 por ciento de los internos presentaron problemas de salud crónicos no atendidos de manera adecuada. Esto, sumado a condiciones insalubres y a la falta de personal capacitado, genera un ambiente propicio para la propagación de enfermedades infectocontagiosas.
Asimismo, la Fiscalía General del Estado (FGE) reportó que más del 50 por ciento de los internos en la comarca llevan más de dos años en prisión preventiva sin sentencia, una cifra que subrayó la urgencia de reformas judiciales para agilizar procesos y evitar que la cárcel se convierta en una condena anticipada. La sobrepoblación, deficiencias en atención y lentitud judicial configuran un sistema penitenciario al borde del colapso.











































