La reparación simbólica no convence a los afectados, que exigen cambios profundos para evitar futuras muertes
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
Una década después de la muerte de Marisol Martíriz Guzmán, mujer salvadoreña fallecida por negligencia médica en el hospital del IMSS en Bochil, la institución ofreció una disculpa pública. Pero el gesto, más que cerrar una herida, reabrió la exigencia de justicia. Para su familia, la ausencia de altos funcionarios, la falta de cambios en el sistema de salud y el carácter cerrado del acto no son señales de reparación, sino de omisión persistente.
México registró más de 37 mil quejas por negligencia médica entre 2010 y 2023, según la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED). Chiapas, uno de los estados con mayor marginación, reportó una de las coberturas médicas más bajas del país, por cada mil habitantes, apenas hay 1.4 médicos en unidades públicas, cuando la media nacional es de 2.4. En zonas rurales como Bochil, esa carencia se multiplica por la falta de insumos y personal especializado.
La tragedia de Marisol no es aislada. En 2023, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió 36 recomendaciones por violaciones a derechos humanos cometidas por instituciones de salud pública. En muchas de ellas, como en el caso de Bochil, la causa raíz fue la negligencia estructural, falta de protocolos, equipos inservibles o inexistentes, y la omisión de atender con urgencia a mujeres embarazadas, a pesar de las alertas médicas.
Aunque el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)reconoció su responsabilidad y se comprometió a mejorar sus servicios, el viudo de Marisol rechazó la disculpa al considerar que no se han cumplido las medidas para evitar que estas tragedias se repitan. La ausencia de médicos, medicamentos y protocolos funcionales sigue siendo una realidad en hospitales como el de Bochil, donde la muerte de una mujer migrante y su hija aún clama por justicia.
Chiapas, con más de 310 mil personas migrantes en tránsito o asentadas, según cifras del Instituto Nacional de Migración (INM), enfrenta un sistema de salud desbordado. La disculpa del IMSS se da en ese contexto, no basta un acto simbólico si el sistema que falló hace una década sigue igual de frágil. Para los deudos, la reparación del daño no es solo una cuestión de palabras, sino de hechos. Y esos, aún no llegan.











































