La enfermedad afecta a personas en condiciones de hacinamiento
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En medio de múltiples crisis de salud pública, Chiapas vuelve a encabezar una estadística preocupante, es el segundo estado del país con mayor número de casos de escabiosis en lo que va del 2025. Con mil 15 diagnósticos confirmados, la entidad concentra el 17.4 por ciento del total nacional, según datos del Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud.
La escabiosis, conocida como sarna, ha dejado de ser un problema aislado para convertirse en un reflejo de las condiciones estructurales que arrastra la región. Esta enfermedad, provocada por el ácaro Sarcoptes scabiei, se disemina con rapidez en espacios donde prevalecen el hacinamiento, la falta de agua potable y la escasa atención médica. En la entidad, tres de cada 10 hogares carecen de acceso diario al agua, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), una situación que agrava el panorama.
Los datos de la Secretaría de Salud mostraron que a nivel nacional se han registrado 13 mil 780 casos, con una prevalencia más alta en mujeres. En tanto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indicó que cerca del 42 por ciento de los hogares en zonas rurales de el estadoviven en condiciones de hacinamiento, uno de los principales factores de riesgo para contraer esta afección cutánea. Si a eso se suma que el 21 por ciento de la población estatal no tiene acceso regular a servicios de salud, la alta concentración de casos deja de ser una sorpresa.
Especialistas advirtieron que, aunque la escabiosis no es letal, sí afecta la calidad de vida y puede desencadenar infecciones secundarias si no se atiende a tiempo. La picazón constante, las lesiones en la piel y el aislamiento social son apenas algunas de las consecuencias visibles. Lo más preocupante, sin embargo, es que, en comunidades marginadas, esta enfermedad puede pasar desapercibida por meses. El 35 por ciento de los casos en la comarca, según estimaciones locales, no reciben diagnóstico oportuno.
La situación actual exige más que recomendaciones sanitarias generales. Se requiere una política de salud pública que actúe en las comunidades vulnerables, con brigadas médicas, suministro de tratamientos y mejoras urgentes en los servicios básicos. El crecimiento de los casos en la región no es un simple dato epidemiológico, es un síntoma claro de abandono institucional y desigualdad estructural que debe enfrentarse con voluntad y recursos.
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La picazón constante, las lesiones en la piel y el aislamiento social son apenas algunas de las consecuencias visibles











































