Ha construido una carrera internacional, donde ha trabajado con referentes de la danza y ahora da su primer gran paso en la actuación
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Lucía Humarán llega a la pantalla grande con una energía que refleja años de entrega y pasión. Desde Mazatlán, ha tejido una carrera multidisciplinaria que combina danza, actuación y música, consolidándose como una artista que no conoce límites. Su versatilidad le permite transitar con igual maestría entre el flamenco, la danza urbana y los heels, construyendo un estilo propio que trasciende escenarios y géneros. Cada proyecto es un reflejo de su disciplina, creatividad y audacia, cualidades que la hacen destacar en México y en el extranjero.
El debut en “Mirreyes vs Godínez 3” representó para Lucía el resultado de años de esfuerzo sostenido, en los que perfeccionó su técnica y aprendió a transformar cada movimiento en narrativa. Frente a la cámara, su versatilidad se percibe desde la mirada hasta la postura, al combinar control escénico con naturalidad y autenticidad. Compartir escena con actores consolidados como Regina Blandón y Daniel Tovar puso en evidencia su capacidad para adaptarse y brillar en cualquier contexto.
Además de la actuación, su trabajo como coreógrafa y directora creativa ha impactado a estudiantes y profesionales de la danza en México, Latinoamérica y Estados Unidos. Ha sido becada para estudiar flamenco en Madrid y ha colaborado con referentes de la danza como Karina Celis y Nashieli Buelna, donde ha demostrado su compromiso con la excelencia. Cada taller, cada clase y cada montaje son testimonio de su profesionalismo y de la visión de una artista que construye puentes entre culturas y disciplinas.
Lucía combina creatividad y estrategia, pues explora nuevos formatos y retos artísticos. Su enfoque multidisciplinario no solo la hace destacar, sino que redefine la manera en que se concibe el talento joven en México. La artista demuestra que la autenticidad, la pasión y la preparación son elementos que no se improvisan, sino que se trabajan con constancia y disciplina. Cada paso que da refleja una carrera sólida y una visión clara de hacia dónde quiere llevar su arte.
Con su debut cinematográfico, Lucía Humarán se convierte en un ejemplo de cómo la constancia y la audacia se transforman en resultados tangibles. Su capacidad de fusionar distintas disciplinas la distingue como una artista que no solo crea, sino que inspira. Cada movimiento, cada gesto y cada interpretación están impregnados de intención, fuerza y visión. Esta joven promesa demuestra que el talento mexicano puede sobresalir, innovar y generar impacto global.
¿Cómo te sientes ahora que se estrenó la película en la cual debutas? “Me siento muy emocionada de que se haya dado esta oportunidad, también que haya sido algo rápido porque la grabación fue en octubre y pensé que iba a durar más en estrenarse. Al parecer no fue así, por lo tanto, me da gusto que no tuviera que ser tan larga la espera. Es una alegría indescriptible”, mencionó.
¿Ya habías tenido oportunidad de trabajar en cine a esta escala? “No, en realidad este es mi verdadero debut, no solo en cine, sino también he comentado que es mi primer trabajo como actriz. Entonces, son como dos metas logradas y desbloqueadas para mí. Me siento agradecida que haya ocurrido en una sola oportunidad”, detalló.
Una cosa es ver una película a través de las pantallas de cine o televisión, pero ¿hubo algo que te cambiara la perspectiva por completo sobre el trabajo que conlleva realizar un proyecto de este tamaño? “Yo estuve días en la grabación porque mi personaje sale en una secuencia nada más, pero al final de cuentas también sí, era mi primera experiencia con un set grande, con una producción enorme y con un elenco de actores muy reconocidos.
Si yo me recuerdo en esos días, no sé si no me permití sentirme nerviosa, como que yo estaba enfocada y sentía que yo ya pertenecía a ese espacio. Creo que a mí me pasa eso de que luego me cae como todas las emociones, como que mi cuerpo entra en un estado de supervivencia y sale adelante, para luego acordarme de que acababa de grabar una película.
En general la experiencia fue muy divertida y algo que me gustó mucho es que mi primera experiencia haya sido con comedia, porque eso hace que el ambiente sea mucho más relajado y sobre todo en una franquicia de una película que lleva años formándose, era un elenco de actores que se conocía a la perfección, que había una energía establecida y de mucha familiaridad. Asimismo, fue hermoso entrar a eso que ya estaba construido, sin la presión, el nervio o la tensión del medio”, respondió.
¿Qué hace tu personaje o en qué consiste tu participación en esta película? “Tuve tres días de grabación de mañana a noche y esos horarios extensos me hicieron volar la cabeza, fue algo así como de dimensionar todo el tiempo que se le invierte a una simple secuencia en una sola escena, en una sola cosa que ocurre en la historia y en un universo completo que dura una hora y media o dos. O sea, como que es muy interesante de asimilar, debido a que un día lo observas y después lo vives. Ocurren cosas como ponerte el mismo vestuario en diversas ocasiones porque cuentan la escena una y otra vez, pero en diferente perspectiva o puntos de vista.
Mi personaje se llama Ana Sof y en un principio no gozaba de diálogos. Es una vivencia que me gusta mucho contar porque fue algo inesperada, yo hice movimiento de mi vida personal para poder estar en la grabación. Cruzaban los días de trabajo con mi luna de miel y tuve que cortar mi celebración para asistir. Y luego me mandan el guion y me doy cuenta que mi personaje no tiene diálogos, eso me hizo cuestionarme si valía la pena, pero tuve una corazonada y supe que ninguna oportunidad es chica, al final lo hice por la experiencia.
Llegué al set y me sentí como si yo fuera la protagonista, calenté mi cuerpo, la voz, hice de todo para relajarme y de repente el director tuvo una idea de hacerle una pequeña historia a mi personaje con uno de los protagonistas y esto culminó en tres o cuatro escenas improvisadas. Por lo tanto, eso para mí al final terminó por ser una experiencia enriquecedora que nunca se me va a olvidar y me dejó claro que siempre hay que estar listo para todo”, contestó.
¿Cómo llegó a ti esta oportunidad? “Fue muy afortunado porqueen mayo del año pasado, fue cuando inicié contrato con una agencia de representación como actriz. Yo soy bailarina y llevo toda la vida bailando y hasta el año pasado que me fui a Ciudad de México, lo hice con el objetivo de tener acceso a estos castings y en septiembre hice la prueba, me quedé y en octubre iniciamos la grabación. Entonces, todo fue muy rápido, estaba muy feliz porque mi manager me decía que tuviera paciencia porque podría correr el año y no habría alguna oportunidad de trabajo, pero lo importante era escalar de poco a poco. Así que, me sentí muy afortunada de que todo se alineara”, aseguró.
¿Cómo fue para ti el tomar la decisión de enfocarte ahora a la actuación y de dónde salió ese gusto por esta rama del arte? “Creo que siempre he tenido esa espinita por la actuación. Yo crecí en teatros, estuve en una compañía de danza española y flamenco y fuimos cuerpo de baile de la ópera del Barbero de Sevilla con la sinfónica de Sinaloa y tuvimos muchas temporadas. Ahí nos daban clase de teatro porque al ser parte de este proyecto, teníamos que tener desarrolladas el ámbito de la danza y el actoral.
Entonces, fue una experiencia grandiosa que me entrenó el cuerpo escénico muy fuerte y me gustó mucho actuar en aquella ocasión y eso despertó más mi interés, pero me adentré más en la danza y cada vez que tenía oportunidad acudía a talleres y clases, pero fue hasta la pandemia que me aventuré a tomar diplomados y a prepararme mucho más en la capital del país, pero parece que todo ocurrió como debía ocurrir, porque luego vinieron algunas condiciones en el cuerpo el año pasado sobre mis cervicales y mi corazón que me impidieron bajar mi entrenamiento como bailarina, que demanda más cuerpo físico y creo que fue la vida que me dijo que tenía que abrirme a otros espectros”, indicó.
Creo que la condición física que experimentaste te generó cierta incomodidad y fue esta sensación que te hizo salir de tu zona de confort. Mi pregunta va a lo siguiente, ¿de qué forma has lidiado con la informidad a través de tu vida y tu carrera? “Que bonita pregunta, creo que he sido una persona muy valiente en ese aspecto. Desde chiquita mis papás me educaron a estar cómoda en lo incómodo, como a retarme todo el tiempo y es algo que vi en ello también, o sea, mis papás, ambos son abogados y como que siempre estaban en el reto y el día a día y crecí con esa valentía de ir por lo que quieres.
Hoy en día mi relación con la incomodidad ya es algo que tengo familiarizado y no me impide intentar cosas nuevas, pero esta incomodidad que mencionas es de manera involuntaria y se traduce a que la vida te lanza algo que no esperas, que es tu salud. Por lo tanto, te obliga hacer una pausa y un freno de mano muy fuerte que no lo anticipaste y para mí la actuación fue una salvación debido a que te pide mucha presencia y saber estar en lo incierto. A la vez que mi salud me pidió estar en la ambigüedad, la actuación llegó como una herramienta para salvarme”, expresó.
Por ahí leí que tú una vez mencionaste que la es creatividad como una fuerza transformadora y el arte es como una forma de trascender, conectar y sanar. ¿Qué heridas personales crees que el arte ha sanado en ti? “Uy, un montón, para mí ha sido mi terapia. Me di cuenta que la creatividad y el arte tiene mucho símbolo. Así que cuando ves tu carrear hacia atrás y te das cuenta, que existían muchas heridas latentes y solo buscaban una forma de expresarse. Entonces, creo que estaban muy metidas y muy latentes en mi trabajo, pues buscaron la manera de fugarse de mi mente, de mi corazón y de mi cuerpo a través del arte”, puntualizó.
¿Qué parte de Lucía Humarán quedó atrás o se redescubrió al culminar su participación en Godínez vs Mirreyes 3? “Creo que murió una parte muy histérica y controladora de mí, siento que quedó atrás que una parte que me afectaba mucho a nivel nervioso y ahora me invita a tener una conversación distinta conmigo misma. Ahora nació una persona más paciente, resiliente y que confía que todo tiene un proceso”, finalizó.











































