La acción buscó garantizar que la funcionaria y otros trabajadores desempeñen sus funciones sin represalias ni hostigamiento
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El alcalde de Tecpatán, Edgar César Marín Gómez, ofreció una disculpa pública tras ser hallado culpable de violencia política en razón de género contra la síndica María del Rosario Pérez Flores. Más allá de cumplir con el fallo del Tribunal Electoral del Estado de Chiapas (TEECH), el acto busca visibilizar la importancia de erradicar prácticas de hostigamiento en la política local.
El mandatario se comprometió a garantizar que la síndica y demás funcionarios desempeñen sus funciones sin represalias. Este caso reflejó un patrón más amplio, estudios del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) revelaron que tres de cada 10 mujeres en cargos públicos han sufrido violencia política, lo que mostró que la cultura de discriminación persiste en muchas administraciones locales.
La disculpa pública se convirtió en un paso simbólico hacia la rendición de cuentas y la reconstrucción de confianza en la gestión municipal. Según el Observatorio Nacional de Violencia Política contra las Mujeres, menos del 30 por ciento de las denuncias derivan en sanciones concretas, lo que hace que cada resolución de este tipo tenga un valor ejemplar y educativo.
Además de la disculpa, Marín deberá tomar un curso obligatorio sobre violencia política de género y su nombre quedará registrado en la lista de personas sancionadas, medidas que buscan generar conciencia sobre el impacto de estas conductas. Datos del TEECH indicaron que casi dos de cada 10 funcionarios sancionados reincidieron, lo que evidenció la necesidad de acciones formativas y preventivas más efectivas.
Expertos destacaron que este tipo de resoluciones no solo protege a la víctima, sino que establece un marco de alerta para la comunidad política y la sociedad civil. El Instituto Nacional Electoral (INE) señaló que el 40 por ciento de los incidentes de violencia política ocurren en municipios pequeños, evidenció la urgencia de supervisión y educación en localidades como Tecpatán, donde la cercanía entre autoridades y ciudadanos hace más visible cualquier abuso de poder.











































