Propusieron acercamientos con escuelas para dialogar con docentes y estudiantes
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, el debate sobre los contenidos de los libros de texto volvió a abrir una grieta entre sectores conservadores y quienes defienden la inclusión. Para organizaciones como la Red por la Inclusión de la Diversidad Sexual, negar estos temas en las aulas es cerrar los ojos ante una realidad cotidiana que atraviesa a todas las familias. La discusión, aseguraron, no debería centrarse en si la diversidad existe, sino en cómo explicarla con información clara y confiable.
El argumento de la coordinadora de la Red, Carmen Velázquez Velasco, es que hablar de diversidad sexual en la escuela no equivale a imponer una ideología, sino a garantizar herramientas básicas para la formación de niñas y niños. Recordó que en un entorno donde más del 70 por ciento de los menores en México tiene acceso a Internet, según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías (ENDUTIH 2023), la información circula sin filtros y, muchas veces, sin rigor. Por ello, los libros de texto representan un contrapeso frente a la desinformación digital.
Los números oficiales respaldaron la urgencia del tema. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Chiapas el 7.2 por ciento de la población se identifica como parte de la comunidad LGBTQ+, un porcentaje que refleja la presencia de estas realidades en todos los ámbitos sociales. Además, la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (2021) reveló que el 62 por ciento de las personas LGBTQ+ en el país sufrió algún tipo de discriminación en espacios educativos.
La organización también resaltó el impacto en derechos. El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha documentado que uno de cada tres casos de acoso escolar en México está vinculado a la orientación sexual o identidad de género de los estudiantes. En la entidad, esta situación es aún más preocupante si se considera que el estado concentra a más del 30 por ciento de su población en edad escolar en zonas rurales, donde el acceso a información confiable es limitado y los prejuicios suelen tener mayor peso.
Frente a este panorama, la Red por la Inclusión buscó abrir un canal de diálogo con la Secretaría de Educación estatal para acercar materiales, talleres y capacitaciones tanto a docentes como a estudiantes. La intención no es desplazar a las familias, sino sumar esfuerzos para que las nuevas generaciones crezcan con una visión más justa y empática.











































