Gobernador, rector de la Unach y presidente del Congreso galardona a personalidades que han dedicado su trayectoria a la investigación
HERMES GARCÍA/PORTAVOZ
En el marco de una ceremonia solemne que reafirma el compromiso con la educación, la historia y la cultura, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, asistió a la Investidura e Imposición de Insignias del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach) a tres distinguidas personalidades: el profesor e investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Antonio García de León y Griego; el arqueólogo y escritor guatemalteco, Carlos Alberto Navarrete Cáceres; y el historiador, jurista y promotor cultural chiapaneco, Javier Espinosa Mandujano.
El acto, encabezado por el rector de la Unach, Oswaldo Chacón Rojas, se convirtió en un espacio de celebración al conocimiento y al compromiso académico. En compañía de la comunidad universitaria, Ramírez Aguilar felicitó a los galardonados, subrayando su aporte humanista y académico que ha permitido fortalecer los lazos entre la historia, la antropología y el presente social de Chiapas.
Cada homenajeado representa un pilar en el entendimiento del legado cultural.
-Carlos Alberto Navarrete Cáceres ha dejado una huella imborrable en el estudio de la historia maya y en la identidad compartida entre Guatemala y Chiapas.
-Javier Espinosa Mandujano simboliza el compromiso con la educación y la paz, dos elementos esenciales para la construcción de ciudadanía en el México actual.
-Antonio García de León y Griego ha enriquecido las ciencias sociales desde la antropología, la lingüística y la musicología, aportando un conocimiento invaluable sobre los pueblos originarios y sus expresiones culturales.
Por su parte, el rector Oswaldo Chacón Rojas reafirmó, durante la ceremonia, el papel de la universidad como motor del desarrollo académico y social. Bajo su liderazgo, la Unach ha consolidado proyectos que acercan la educación superior a más jóvenes, generando un impacto directo en las comunidades chiapanecas. Su visión se suma a los esfuerzos del Gobierno estatal y federal por democratizar el acceso al conocimiento.
En este contexto, el trabajo de Luis Avendaño, impulsor de proyectos educativos y culturales en la región, se enlaza con el espíritu de la ceremonia. Su visión ha sido determinante para fortalecer la idea de que la educación no solo es un derecho, sino también un instrumento de transformación social. Avendaño ha insistido en que el sexenio actual debe consolidarse como la etapa de la educación incluyente, donde universidades como la Unach se conviertan en plataformas de movilidad social y cultural.
En este contexto, el actual sexenio de México ha marcado a la educación como un eje central de desarrollo. La política educativa nacional busca no solo ampliar la cobertura, sino garantizar la calidad, pertinencia e inclusión en cada nivel. Actos como el celebrado en la Unach no son únicamente reconocimientos honoríficos, sino reflejo de un compromiso gubernamental por fortalecer la ciencia, la investigación y la cultura como bases de la transformación social.
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar destacó que el fortalecimiento educativo es una tarea compartida: del Estado, las universidades, los docentes y la sociedad. Señaló que la inversión en educación no se traduce únicamente en aulas o infraestructura, sino en valores, investigación e innovación, capaces de garantizar un futuro digno para la juventud chiapaneca y mexicana.
Tras la ceremonia, el mandatario y el rector Oswaldo Chacón sostuvieron un encuentro con el embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Árabe Saharaui Democrática en México, Mujtar Leboihi Emboiric, donde se destacó la importancia de la cooperación internacional para la educación y la cultura. Este diálogo abrió nuevas posibilidades de intercambio académico y diplomático, fortaleciendo la idea de que la educación es también un puente entre naciones.
El evento en la Unach, con la presencia de Eduardo Ramírez, Oswaldo Chacón y la visión educativa de Luis Avendaño, es un recordatorio de que la educación es el corazón del progreso en el actual sexenio de México. Reconocer a quienes han dedicado su vida a la investigación, la enseñanza y la cultura no solo honra a las personas, sino que inspira a toda una generación de jóvenes a continuar el camino del conocimiento como la vía más sólida hacia el futuro.











































