La Sedatu destacó que 92 por ciento de los acuerdos se realizaron en ejidos con más de 50 años de historia
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Chiapas se ha convertido en un punto clave del desarrollo energético en México, donde ejidatarios y empresas negocian la ocupación de la tierra para proyectos eléctricos y de hidrocarburos. Durante 2024-2025, el estado registró 88 solicitudes de acuerdo que sumaron más de 42 millones de pesos en contraprestaciones, según el Informe de Labores de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano(Sedatu), recursos que buscan compensar la utilización superficial de los terrenos sin afectar la propiedad de los ejidatarios.
A nivel nacional, estas negociaciones adquieren otra dimensión, de 761 solicitudes registradas, 705 obtuvieron su registro oficial, concentrándose en Campeche, Tabasco, Chiapas y Veracruz. La Sedatu señaló que 92 por ciento de los acuerdos se realizaron en ejidos con más de 50 años de existencia, lo que refleja cómo la historia de la tierra y la experiencia comunitaria se cruzan con la modernización energética, lo que obliga a equilibrar tradición y desarrollo.
Para garantizar transparencia, se actualizaron cuatro instrumentos jurídicos que fortalecen la regulación sobre uso y ocupación de terrenos. Según la Comisión Reguladora de Energía, más del 85 por ciento de las comunidades beneficiadas reportan mayor certidumbre jurídica, mientras que el 76 por ciento de los pagos se realizan en el primer trimestre tras la firma, datos que revelaron un avance en la confianza y equidad en estas negociaciones.
El tamaño de la tarea es enorme. La comarca cuenta con 1.2 millones de hectáreas ejidales, de las cuales 63 por cientoestán involucradas en algún tipo de proyecto energético, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía(Inegi). La magnitud de estos territorios convierte cada acuerdo en una pieza fundamental para garantizar que la explotación de recursos respete derechos agrarios, impulse inversión y no genere conflictos sociales, un delicado equilibrio que requiere seguimiento constante.
En el contexto de estas transformaciones, la Sedatu estimóque los proyectos locales han generado una inversión superior a 500 millones de pesos y beneficiarán a más de tresmil personas. De acuerdo con el Registro Agrario Nacional, 58 por ciento de los ejidatarios involucrados son mayores de 50 años, un factor que exige sensibilidad y transparencia, puesto que estas negociaciones no solo implican dinero, sino también el futuro de comunidades con décadas de historia y tradición en la tierra.











































