Sequías, lluvias intensas y plagas elevan los costos de producción
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
Los productores del Soconusco enfrentan una doble crisis, fenómenos climáticos extremos y la ausencia de programas de apoyo que aseguren la viabilidad de sus cultivos. Jorge Arroyo, agricultor de granos, señaló que la falta de créditos accesibles y precios de garantía reales ha provocado una creciente descapitalización del sector rural, lo que afecta no solo a los agricultores sino a toda la cadena de abastecimiento alimentario.
Este año, sequías prolongadas e intensas lluvias han golpeado los sembradíos de maíz y soya, mientras enfermedades y plagas han incrementado los costos de producción en cultivos de mango. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el 42 por ciento de los productores chiapanecos enfrenta pérdidas superiores al 30 por ciento de su cosecha anual, esto reflejó la vulnerabilidad del campo ante fenómenos climatológicos.
La desaparición de programas federales de apoyo ha dejado a miles de campesinos sin acceso a financiamiento formal. De acuerdo con el Banco de México, solo el 18 por ciento de los agricultores en Chiapas recibe créditos agrícolas, en comparación con el 34 por ciento a nivel nacional, lo que limita su capacidad de inversión en fertilizantes, semillas y maquinaria. Esta situación, sumada a los bajos precios de mercado, ha generado una presión económica constante sobre las familias rurales.
Los productores demandaron a Gobierno federal el restablecimiento de apoyos financieros con tasas de interés bajas y esquemas de precios de garantía que cubran los costos de producción. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el ingreso promedio de los hogares rurales chiapanecos ha disminuido un 12 por ciento en los últimos cinco años, mientras que el 65 por ciento de los pequeños agricultores reportó dificultades para cubrir los gastos básicos de cultivo.
Arroyo advirtió que, si no se actúa pronto, la crisis puede tener consecuencias mayores en la seguridad alimentaria y en la permanencia de las comunidades rurales. La pérdida de productividad podría impactar a más de 120 mil familias en la región del Soconusco, según estimaciones de la SADER, quienes ven en la falta de apoyo una amenaza directa a su sustento y a la estabilidad económica del campo chiapaneco.











































