Productores locales deberán certificar que su producto no proviene de zonas deforestadas ni usa agroquímicos prohibidos
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La exportación de café chiapaneco enfrenta una nueva etapa con las recientes exigencias de la Unión Europea (UE), que busca asegurar que los productos que ingresen a su mercado sean sostenibles y libres de deforestación. Este nuevo marco normativo exige trazabilidad, responsabilidad ambiental y respeto a los derechos humanos en toda la cadena de producción. Para los caficultores de Chiapas, el reto es mayúsculo, adaptarse o perder uno de los mercados más rentables para el café mexicano.
El coordinador del programa comercial del Centro de Agroecología San Francisco de Asís, Jorge Aguilar Reyna, explicó que los exportadores deberán cumplir con la certificación de “no deforestación”, demostrar que no se emplea trabajo infantil y evitar el uso de glifosato y otros agroquímicos. Además, deberán presentar una declaración de diligencia debida, con información sobre la geolocalización de las fincas y la trazabilidad completa del producto.
El contexto mostró la magnitud del desafío. La comarcaproduce cerca del 40 por ciento del café nacional, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), y más del 90 por ciento de su producción proviene de pequeños productores indígenas. México exporta al año alrededor de 2.8 millones de sacos de café, de los cuales el 12 por ciento tiene como destino la Unión Europea, siendo Alemania y Bélgica los principales compradores, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. Estas cifras reflejaron que el cumplimiento de los nuevos requisitos será decisivo para el futuro de miles de familias cafetaleras chiapanecas.
Aun así, Aguilar Reyna subrayó que la transición también representa una oportunidad. La demanda europea de café sostenible creció 25 por ciento en los últimos cinco años, impulsada por consumidores que valoran la trazabilidad y el impacto ambiental de los productos que consumen.
Cada año, la región exporta cerca de dos mil toneladas de producto orgánico a Europa, y se espera un aumento del 20 por ciento en 2026, gracias a la creciente preferencia por granos certificados. Si los caficultores logran adaptarse a las nuevas reglas, el estado no solo conservará su presencia en el mercado europeo, sino que se consolidará como un ejemplo de producción sustentable en América Latina.











































