Bomberos y paramédicos enfrentan dificultades para ingresar a colonias con calles estrechas y alto congestionamiento automovilístico
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El colapso vial en la capital chiapaneca se ha convertido en un enemigo para los cuerpos de auxilio. Cada minuto atrapado entre autos mal estacionados o calles obstruidas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Según autoridades locales, los retrasos en la atención de incendios y accidentes ya alcanzan hasta 20 minutos, una cifra que desnuda la falta de cultura vial y de planeación urbana en la ciudad.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en México se registraron en promedio 38 mil incendios urbanos al año, y en más del 30 por ciento de los casos, el acceso tardío de los cuerpos de emergencia influyó en la magnitud de los daños. En la capital chiapaneca, la situación se agravó por la estrechez de las calles en colonias y por la invasión de espacios públicos en el centro, donde los bomberos deben abrirse paso entre puestos ambulantes y autos en doble fila.
La falta de respeto a las unidades oficiales no es un asunto menor. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, solo el 42 por ciento de los conductores mexicanos cede el paso ante vehículos de emergencia, mientras que, en zonas urbanas con alto congestionamiento, la cifra cae a menos del 30 por ciento. En Tuxtla Gutiérrez, los equipos de auxilio han reportado casos en los que deben descender del vehículo para mover obstáculos o solicitar apoyo de tránsito para despejar el camino.
A esta problemática se suma la precariedad en la infraestructura vial, el 58 por ciento de las calles de la capital carece de señalización adecuada o control de estacionamiento, de acuerdo con datos del Instituto de Planeación Municipal. La combinación de desorden urbano, crecimiento vehicular y desinterés ciudadano configura un entorno de alto riesgo en el que cada emergencia se enfrenta a una carrera contrarreloj.
Bomberos y rescatistas insistieron en que la solución no depende solo de operativos, sino de conciencia colectiva. Respetar los espacios destinados a emergencias, evitar estacionarse en doble fila y ceder el paso son acciones básicas que pueden salvar vidas. Y en una ciudad donde los segundos cuentan, la responsabilidad de abrir paso no recae solo en los bomberos, sino en todos los que transitan por sus calles.











































