La falta de control prenatal, distancias para acceder a servicios y condiciones socioeconómicas elevan el riesgo
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, nacer antes de tiempo puede convertirse en una carrera contrarreloj. El estado, que mantiene uno de los índices de natalidad más altos del país, registra también un incremento sostenido de nacimientos prematuros, especialmente en regiones indígenas y rurales donde el acceso a servicios médicos continúa siendo limitado.
El pediatra neonatólogo Jesús Antonio Avendaño explicó que un bebé prematuro es cualquier recién nacido antes de las 37 semanas de gestación, con subcategorías que marcan la gravedad: los prematuros extremadamente prematuros, con menos de 28 semanas o peso menor a un kilo; los prematuros entre 28 y 35 semanas; y los prematuros tardíos, de 34 a 36.5 semanas, que, aunque cercanos a término, mantienen riesgos importantes.
Estas diferencias, señaló el especialista, son clave para comprender las complicaciones que enfrentan los bebés. En la comarca, estas se intensifican por otros factores externos: difícil acceso a hospitales, falta de control prenatal y atención del embarazo con parteras sin supervisión médica.
COMPLICACIONES QUE MARCAN LA VIDA DESDE EL PRIMER DÍA
Las primeras horas para un bebé prematuro pueden ser decisivas. Desde el área neurológica, Avendaño subrayó que existe riesgo de alteraciones en el neurodesarrollo, convulsiones y procesos de asfixia.
A esto se suma el síndrome de dificultad respiratoria, una de las complicaciones más frecuentes, derivada de la falta de una sustancia pulmonar indispensable para respirar. Esta condición obliga, en muchos casos, al uso de ventilación mecánica e incrementa los días de hospitalización.
En el área oftalmológica, la retinopatía del prematuro representa una amenaza severa que, sin diagnóstico oportuno, puede avanzar hasta causar discapacidad visual permanente. También se presentan problemas cardiacos e intestinales ligados a la inmadurez de sus órganos.
CHIAPAS: ALTAS TASAS DE NATALIDAD, LIMITADOS ACCESOS
Según el especialista, la combinación entre alta natalidad y distancias prolongadas para llegar a servicios médicos coloca a los recién nacidos en un panorama de mayor vulnerabilidad.
“Las características de la región hacen que el riesgo sea aún más extremo. Un bebé prematuro tarda más en recibir una atención preventiva y eso incrementa complicaciones”, afirmó.
En comunidades alejadas, muchos embarazos no cuentan con un control adecuado y continúan siendo atendidos por parteras tradicionales, una práctica cultural profundamente arraigada, pero que, sin acompañamiento médico, puede derivar en nacimientos prematuros no detectados a tiempo.
UN RETO PARA EL SISTEMA SANITARIO
El incremento de prematuros exige fortalecer la red de atención neonatal en el estado, especialmente en hospitales de segundo nivel donde se concentra la mayor parte de estos casos.
Garantizar traslados oportunos, mejorar la vigilancia prenatal y acercar información a mujeres embarazadas son pasos indispensables para evitar que esta tendencia siga en aumento.











































