Pacientes y acompañantes denuncian olores, mosquitos y desperdicios acumulados en el exterior del hospital
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La denuncia sobre las condiciones externas del IMSS 3 de Altamirano volvió a exponer un problema que no es aislado, el riesgo sanitario generado por desechos acumulados en zonas hospitalarias. En esta unidad, familiares y pobladores aseguraron que la mezcla de basura, agua estancada y malos olores ha convertido los alrededores del hospital en un foco de riesgo para quienes acuden a consultas o acompañan a pacientes.
La preocupación aumentó porque, de acuerdo con cifras del propio Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el 32 por ciento de las unidades rurales del país reportaron incidentes relacionados con manejo deficiente de residuos, mientras que en Chiapas uno de cada cuatro hospitales presenta rezagos en infraestructura básica de drenaje y desagüe. En Altamirano, el agua acumulada tras las lluvias y la presencia evidente de zancudos refuerzan el temor de los habitantes, quienes señalaron que muchos familiares consumen alimentos en los pasillos y áreas exteriores, donde hoy persiste la suciedad.
El cierre del estacionamiento del hospital, asegurado con candado por personal de seguridad, generó un problema adicional, el 61 por ciento de los pacientes que acuden a unidades rurales del IMSS provienen de comunidades lejanas, según reportes del instituto. Hoy, esos vehículos deben quedarse en la calle, expuestos a robos, mismo que afectan la movilidad en una zona donde a diario ingresan personas en emergencia. Para los familiares, la decisión de bloquear el acceso contrasta con la falta de acciones para limpiar el área.
Altamirano enfrenta además una vulnerabilidad particular, en municipios indígenas y de difícil acceso, el 47 por ciento de las unidades médicas dependen de personal de mantenimiento eventual, lo que provoca retrasos en la atención de problemas básicos como la recolección de basura. Habitantes señalaron que, aunque hay personal asignado, nadie ha intervenido desde hace días, y la mezcla de residuos, lodo y mosquitos representa un riesgo para pacientes con heridas expuestas o sistemas inmunológicos debilitados.
Hasta este viernes, la dirección del IMSS en la región no ha emitido un pronunciamiento, pese a que el reglamento interno establece que cualquier acumulación de residuos en zonas hospitalarias debe resolverse en un máximo de 24 horas. Para los pobladores, la ausencia de respuesta oficial confirmó la necesidad de una revisión urgente de los protocolos de higiene y seguridad.











































