El uso intensivo incrementa la concentración de contaminantes en el aire, especialmente bajo condiciones invernales
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El investigador William Vázquez Morales explicó que, si bien el aumento en la venta y detonación de juegos pirotécnicos es habitual en estas fechas, el problema no se limita al ruido o a las explosiones, sino a la cantidad de contaminantes que se liberan al ambiente sin una regulación clara sobre sus efectos.
“Obviamente en estas épocas decembrinas el uso de juegos pirotécnicos se ha incrementado, pero no hay una regulación exhaustiva hacia lo que sucede con la calidad del aire cuando los quemamos, en la temporada invernal, los factores ambientales hacen que el humo se acentúe más por el enfriamiento en las capas bajas de la atmósfera. Los humos se concentran abajo porque los vientos son más fríos y densos, acumulándose y causando mayor efecto hacia nuestra salud”, señala.
La pirotecnia genera partículas finas, metales pesados y gases tóxicos que pueden tardar horas en dispersarse. En ciudades como la Ciudad de México, este fenómeno ha sido suficiente para detonar episodios de contingencia ambiental tras las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, cuando la quema de cohetes coincide con noches frías y poco viento.
En el caso de Tuxtla Gutiérrez, aunque no existen registros oficiales de contingencias por pirotecnia, el especialista advierte que el riesgo es real si confluyen las mismas condiciones atmosféricas y un uso excesivo.
“Aproximadamente los humos se dispersan en un promedio de cuatro horas, pero si no, podemos tener problemas como en otras ciudades donde al día siguiente se presentan contingencias ambientales. Esto ocurre cuando las condiciones atmosféricas no son favorables para dispersar los contaminantes”, explicó Vázquez Morales.
Agregó que “puede surgir esa concentración de contaminantes si hay uso excesivo y hace frío. Los aires densos acumulan más y podría registrarse una contingencia; pero hasta ahora, por lo general, son eventos momentáneos”.
Más allá de la afectación ambiental, los impactos en la salud son inmediatos y directos. Las partículas suspendidas resultantes de la combustión pueden irritar ojos, garganta y vías respiratorias, y agravar padecimientos preexistentes.
“Los más vulnerables serían los niños, las personas mayores y aquellos con problemas respiratorios, preferentemente hay que evitar estas prácticas, existen alternativas como espectáculos con drones o el uso de pólvora fría que genera menos humo, aunque su costo es más alto”, explicó el investigador.
Ante este panorama, autoridades locales y especialistas recomiendan evitar la quema de pirotecnia y, en caso de participar en eventos masivos, procurar permanecer en espacios abiertos y utilizar cubrebocas para disminuir la inhalación de partículas finas. Asimismo, llaman a fomentar alternativas festivas más seguras que permitan mantener la tradición sin comprometer la salud ni el medio ambiente.











































