El ayuntamiento dejó sin justificar más de 73 millones vinculados al sistema de agua potable
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALERJANDRO LÓPEZ
El presunto desfalco por 151 millones de pesos detectado en la administración municipal de Tuxtla Gutiérrez vuelve a cuestionar la fragilidad de los controles del gasto público en la capital, ello toda vez que la Auditoría Superior del Estado documentó 11 observaciones no solventadas que exhibieron un patrón de decisiones poco transparentes. En un municipio donde el 42.9 por ciento de la población vive en pobreza, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el impacto de estas irregularidades se vuelve aún más profundo y evidente.
Las inconsistencias observadas en obras, adquisiciones y servicios contratados mostraron un funcionamiento institucional debilitado, la auditoría señaló irregularidades en vialidades, luminarias sin paradero y asesorías inexistentes, hechos que se suman a un entorno donde el 58 por ciento de los ayuntamientos del país presenta algún daño patrimonial, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación. En Tuxtla, deficiencias como material faltante, pintura vial deteriorada o drenajes con grietas consolidaron una gestión que priorizó la ejecución apresurada, de esta manera el daño detectado en rehabilitación de calles y drenajes tomó mayor relevancia en una ciudad que invierte menos de lo necesario en infraestructura. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Tuxtla destinó apenas el 17 por ciento de su presupuesto anual a obra pública, que la ASE detecte más de cinco millones en obras con fallas y casi dos millones en drenaje habla de planeación débil y proyectos de baja durabilidad en áreas prioritarias para la población.
Los señalamientos sobre luminarias no instaladas, servicios inexistentes y gasto publicitario sin evidencia de difusión exponen un problema sistemático en el registro documental, la falta de controles, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, es una de las irregularidades más repetidas en auditorías municipales. En Tuxtla, se sumaron 73.9 millones del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, cuyo destino no fue acreditado, en una ciudad donde el 29 por ciento de los hogares reportó fallas en el suministro de agua.
Más allá de las sanciones posibles, el caso golpeó la confianza pública en un municipio donde la percepción de opacidad crece, según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental. La administración 2020–2024 dejó así un saldo financiero cuestionado y una exigencia de revisión profunda en la gestión del presupuesto municipal.




















































