Transportistas argumentaron que el alza en combustibles y el costo de las unidades ha dificultado la renovación del parque vehicular
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La ciudadanía de la entidad ha manifestado su preocupación por un posible aumento de la tarifa de transporte público, siendo que los servicios brindados por dicho sector, son deficientes y no cumplen con las medidas mínimas de un servicio digno y funcional. Los concesionarios justificaron que el precio actual de 11 pesos no es suficiente ante la inflación del combustible y mantenimiento de los vehículos.
Desde el Congreso local, el presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes, Rubén Zuarth Esquinca, planteó la necesidad de un análisis técnico previo antes de cualquier decisión. De acuerdo con el legislador, el incremento en combustibles ha elevado los gastos diarios de operación, aunque recordó que el ajuste tarifario reciente se realizó hace menos de cuatro meses, lo que obliga a una evaluación más profunda por parte de la autoridad estatal.
El nuevo costo del transporte colectivo podría ascender a los 14 pesos por persona, cifra que mermaría el poder adquisitivo de aquellos que dependen de este servicio para acudir a sus centros laborales. El propio sector transportista mencionó que los vehículos nuevos tienen un precio de 800 mil pesos y podrían cotizarse hasta un millón de pesos; la situación es precaria ante la renovación del parque vehicular, por ello, optan por mantener en circulación unidades obsoletas.
Más del 60 por ciento de los traslados urbanos en la comarca se llevan a cabo por el transporte público, destacó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, por consiguiente, los chiapanecos dependen en gran medida de este servicio, pero al mismo tiempo, tienen que equilibrar y administrar sus gastos ante los salarios precarios que no superan los siete mil pesos mensuales. El 70 por ciento de la población ocupada en el estado se desempeña en la informalidad laboral y absorber más gastos podría poner en riesgo la estabilidad económica del usuario.
La presión económica también se mostró en los usuarios que utilizan múltiples rutas al día para actividades laborales o educativas. Datos de la Secretaría de Movilidad estatal estimaron que el gasto en transporte puede representar hasta una cuarta parte del ingreso mensual de familias de bajos recursos en zonas urbanas. En este escenario, el posible ajuste tarifario podría generar un punto de fricción entre concesionarios, usuarios y autoridades, mientras el sector transportista insiste en que sin actualización de tarifas la operación diaria resulta cada vez menos sostenible.




















































