Vecinos acusaron que bancos de material pétreo operan desde hace años en zonas ecológicas y áreas cercanas a escuelas y colonias
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Explosiones, trituradores y cerros removidos por maquinaria pesada han hecho que la Meseta de Copoya y la Reserva Mactumatzá comenzarán un proceso de degradación natural y con ello, la pérdida de su belleza y biodiversidad. Los pobladores denunciaron que las actividades mineras en la región se realizan muy cerca de las viviendas, vialidades y espacios educativos, esto ha convertido la zona ecológica en un corredor industrial cubierto de polvo y un riesgo para la salud pública.
Vecinos señalaron que al menos 10 empresas operan en la extracción de material pétreo cerca de colonias y de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Autónoma de Chiapas, donde coincidieron alrededor de mil 500 personas. La comarca perdió hasta 32 mil hectáreas de cobertura forestal entre 2018 y 2024 por cambios de uso de suelo y actividades extractivas, indicó la Secretaría de Medio Ambiente estatal.
Las detonaciones y el tránsito constante de camiones comenzaron a generar afectaciones visibles en viviendas y en la salud de habitantes de Copoya y zonas cercanas. Vecinos denunciaron problemas respiratorios, alergias y presencia permanente de polvo sobre calles y casas. La Secretaría de Salud reportó más de 700 mil casos anuales de enfermedades respiratorias agudas en la entidad durante los últimos registros epidemiológicos.
La expansión de trituradoras también abrió preocupación por el crecimiento urbano desordenado alrededor de áreas naturales protegidas. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía señalaron que la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez superó los 600 mil habitantes, situación que incrementó la presión sobre reservas ecológicas cercanas y modificó el uso de suelo en distintos puntos de la capital.
La problemática comenzó a escalar más allá del daño ambiental y hoy es vista por habitantes como un conflicto de salud pública y deterioro territorial. Para vecinos de Copoya, el ruido de las explosiones y la nube permanente de polvo ya forman parte de la vida cotidiana y es por ello que los habitantes piden la intervención de las autoridades para atender la problemática local.











































