El alza en el uso de este transporte contrasta con los bajos niveles de aseguramiento vehicular
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Circular en motocicleta se ha vuelto parte de la vida cotidiana para miles de personas en Tuxtla Gutiérrez, ya sea para llegar al trabajo, realizar entregas o reducir gastos de transporte, pero detrás de esa creciente presencia en las calles existe una condición que preocupa a especialistas en movilidad, dado que una investigación de la Universidad Autónoma de Chiapas encontró que el 80 por ciento de las motocicletas que circulan en la capital no cuenta con seguro para enfrentar las consecuencias de un accidente.
El estudio, desarrollado dentro del Sistema Estatal de Investigadores, identificó que los libramientos norte y sur, la Avenida Central y los bulevares Belisario Domínguez y Ángel Albino Corzo acapararon buena parte de los siniestros viales de la ciudad, una situación que se agrava con los cuatro mil accidentes de tránsito al año en Chiapas, esto muestra que los percances forman parte de una realidad constante en las calles del estado.
La expansión del uso de motocicletas también ayuda a explicar el desafío, puesto que datos de movilidad reportaron que en la comarca circulan más de 160 mil unidades de este tipo, una cifra que ha crecido de forma acelerada durante los últimos años y que ha venido acompañada de un aumento en los accidentes donde participan motociclistas, convirtiendo a este medio de transporte en uno de los más visibles dentro de la dinámica urbana de Tuxtla Gutiérrez.
Los investigadores encontraron además que los choques por alcance son los más frecuentes y que en el transporte público ocho de cada 10 siniestros dejan personas lesionadas, un escenario que coincide con reportes estatales que contabilizaron más de mil personas heridas cada año en hechos de tránsito, lo que confirma que los percances viales generan daños materiales y alteran la economía familiar.
La falta de aseguramiento aparece entonces como una de las principales vulnerabilidades dentro de esta problemática, porque apenas dos de cada 10 vehículos cuentan con algún tipo de cobertura, servicio que termina por ser fundamental para reducir el mayor número de pérdidas humanas, garantizar una atención oportuna a los involucrados y evitar que escale a un tema de salud pública y protección familiar.




















































