Realizaron una movilización masiva para visibilizar la crisis de desapariciones y feminicidios
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La capital se convirtió este jueves en el epicentro de un reclamo que no admite más demoras. Bajo el sol de la mañana, el eco de una consigna contundente “ni los niños se tocan, ni las mujeres se violan”*marcó el ritmo de la “Marcha por la Justicia y los Desaparecidos”. La movilización, organizada por la Fundación Karla Velasco congregó a decenas de familias que, portando el peso de la ausencia, transformaron su dolor en una exigencia pública de resultados.
El punto de encuentro fue el emblemático Puente de Colores al poniente de la ciudad. Desde las 10:30 horas, el asfalto comenzó a cubrirse con mantas de gran formato y fotografías plastificadas. En ellas, los rostros de hombres, mujeres y niños miraban a los transeúntes, recordándoles que en este estado la ausencia tiene nombre y apellido.
Maricruz Velasco Nájera, una madre cuya vida dio un vuelco tras el feminicidio de su hija, Karla Velasco. Desde entonces, su labor ha pasado de la búsqueda individual a la gestión colectiva de la esperanza. Durante el arranque de la caminata sobre la avenida principal, Velasco Nájera fue enfática al señalar que el objetivo primordial es sacar de la invisibilidad los expedientes que acumulan polvo en las fiscalías.
“También vamos a marchar por Alexander Montes Alfaro, por Rigoberto Navarro Cruz, José Luis Franco Caña, como mencioné, Elías Alonso Elvina Cruz. Hoy es visibilizar estos pasos”, expresó Maricruz con firmeza, nombrando a aquellos que el sistema parece haber olvidado.
Para los asistentes, la marcha no es solo un ejercicio de libre expresión; es un mecanismo de supervivencia. En un contexto donde la violencia institucional suele ser el segundo golpe tras la tragedia, la unidad de las familias se vuelve el único escudo.
La Fundación Karla Velasco no es nueva en esta trinchera. Con casi ocho años de labor ininterrumpida, se ha consolidado como un referente de acompañamiento para quienes enfrentan el laberinto burocrático de las denuncias por desaparición. Durante el trayecto hacia el Parque Central, los manifestantes denunciaron que la violencia en el estado ha escalado a niveles alarmantes, afectando a los sectores más vulnerables de la sociedad: las infancias y las mujeres.
La columna de manifestantes, integrada por madres con zapatos desgastados y padres que sostenían megáfonos con manos temblorosas, avanzó con paso firme. Al llegar a la zona centro, el ambiente se tornó solemne, pero combativo.
“Queremos que se les regrese un poquito de respirar, porque cada minuto, cada segundo que pasa es crucial. Te invitamos que vengas, te unas a este dolor, a estas causas, tema de desaparición”, declaró Velasco ante los medios y ciudadanos que observaban el contingente.
Al arribar al Parque Central, frente a las sedes del poder político, el mensaje fue directo hacia las autoridades estatales y federales. Las familias exigieron protocolos de búsqueda inmediata, investigaciones con perspectiva de género y, sobre todo, una sensibilidad humana que hoy perciben ausente en los servidores públicos.
La agonía de no saber el paradero de un ser querido se describió como una tortura constante. Los testimonios coincidieron en un punto: el tiempo es el peor enemigo. Cada segundo de inacción institucional es una oportunidad perdida para encontrar a alguien con vida o para cerrar un ciclo de duelo.
La Fundación Karla Velasco reafirmó su compromiso de no abandonar las calles mientras la justicia sea un privilegio y no un derecho garantizado.











































