Incendios, contaminación y abandono institucional agravan el problema de los residuos en municipios clave
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Aunque la recolección suele entenderse como un problema operativo, la crisis de residuos en Chiapas apuntó a un abandono institucional y crecimiento urbano desordenado, al existir apenas 25 rellenos sanitarios frente a más de 100 tiraderos a cielo abierto, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural. Esta relación desproporcionada ha convertido la disposición final en un riesgo ambiental constante, en ciudades como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal de Las Casas, donde el servicio no logra sostener la demanda.
Mientras la generación diaria alcanza hasta cinco mil toneladas de basura, según la misma dependencia estatal, el volumen individual también ha escalado hasta promediar 0.9 kilogramos por persona al día, cifra alineada con estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, lo que ha significado un aumento cercano al 18 por ciento en la última década.
Aunque el problema se hace visible en los tiraderos irregulares, su impacto va más allá de lo estético debido a que cerca del 65 por ciento de estos sitios carece de control de lixiviados y emisiones, como advirtió la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en diagnósticos nacionales. A ello se sumó que apenas el 12 por ciento de los residuos en el estado recibe algún tipo de reciclaje o aprovechamiento, lo que mantiene a la mayoría de los desechos en un ciclo de acumulación sin tratamiento.
Cuando los basureros se incendian, ya sea por negligencia o de forma intencional, el problema se transforma en una crisis inmediata que afecta la calidad del aire y la salud de las comunidades cercanas, como ocurrió en Chiapa de Corzo y Tapachula durante 2026. En estos episodios, los niveles de contaminación atmosférica se elevaron hasta en un 30 por ciento, de acuerdo con estimaciones de Protección Civil y parámetros de calidad del aire utilizados por la autoridad federal, mientras el humo se dispersa hacia zonas habitadas.
La falta de continuidad se consolidó como uno de los principales obstáculos para atender el problema, como ha señalado el especialista Adolfo Sarmiento Zenteno. Sin una estrategia integral respaldada por inversión y seguimiento institucional, la basura dejó de ser solo un servicio público fallido para convertirse en un pasivo ambiental que sigue creciendo en todo el estado.











































