En ciudades como Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, el desarrollo habitacional avanza más rápido que la infraestructura
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El crecimiento urbano en Chiapas ha rebasado de manera progresiva la capacidad de los sistemas básicos de servicios, lo que ha generado un escenario donde el suministro de agua potable, el drenaje sanitario y el manejo pluvial comienzan a operar con fallas recurrentes, desabasto intermitente e inundaciones en zonas tanto urbanas consolidadas como en periferias en expansión.
El crecimiento habitacional en ciudades como Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas avanza en un contexto donde la cobertura de agua potable alcanza el 75 por ciento de los hogares en el estado, mientras que el sistema de alcantarillado se mantiene cerca del 70 por ciento, cifras que evidenciaron una brecha significativa frente al ritmo de nuevos desarrollos urbanos y fraccionamientos que se incorporan sin ampliaciones proporcionales de infraestructura.
El impacto territorial adquirió mayor complejidad en San Cristóbal de Las Casas debido a su condición geográfica en zona de valle y laderas, lo que incrementó la vulnerabilidad ante lluvias intensas, en especial en regiones donde el Atlas de Riesgos de la Comisión Nacional del Agua identificó a más de 20 municipios de Chiapas con alta recurrencia de inundaciones, situación que presiona los sistemas de drenaje pluvial ya saturados.
El crecimiento demográfico urbano también intensificó la demanda de servicios, al considerar que Tuxtla Gutiérrez registró una tasa de crecimiento poblacional cercana al 1.8 por ciento anual según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, lo que se traduce en una expansión constante de la mancha urbana que no siempre va acompañada de planeación hidráulica, sanitaria y vial acorde al ritmo de ocupación del territorio.
El desequilibrio estructural entre urbanización y servicios básicos se agravó ante la persistencia de carencias en infraestructura en amplias zonas del estado, donde el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social en México estimó que cerca del 60 por ciento de los hogares en áreas rurales presenta algún tipo de rezago en servicios básicos, lo que amplía la presión sobre las ciudades intermedias y consolida un modelo de crecimiento urbano con límites cada vez más visibles.











































