Sarelly Martínez Mendoza
Para Willy Ochoa no hay dudas: La Barredora, comandada por Hernán Bermúdez Requena en Tabasco, extendió sus brazos a Chiapas con actividades delictivas relacionadas con la trata de personas, el narcotráfico, el robo de hidrocarburos y el tráfico de migrantes.
El fiscal Jorge Luis Llaven Abarca, aunque no ha desmentido estos hechos, afirma que hasta el momento no se ha presentado denuncia formal sobre estos presuntos delitos, ni tampoco las autoridades tabasqueñas han solicitado colaborar.
Si bien existen interrogantes sobre la presencia de La Barredora en Chiapas, no lo hay respecto a la influencia del Grupo Tabasco, ni el incremento de violencia en el estado durante el sexenio que concluyó.
Es posible que no haya sido propiamente La Barredora, pero sí una escisión de ese grupo que se alió con el Cártel Jalisco Nueva Generación, de ahí que esta organización se haya expandido en Chiapas, en especial en las zonas Sierra y Fronteriza.
En el ámbito político, el Grupo Tabasco proyectó a varios personajes tabasqueños o chiapanecos que habían radicado en esa entidad, y los insertó en la nómina local.
El exgobernador Rutilio Escandón apoyó a políticos conescasos vínculos con Chiapas, pero con fuertes lazos con Tabasco, como Ángel Torres Culebro y José Manuel Cruz Castellanos.
Ambos desplegaron una campaña electoral escandalosa, que,en lugar de posicionarlos, generó rechazo entre el electorado. Ángel Torres, que empezó a promoverse como “Un ángel para Chiapas”, bajó sus aspiraciones a “Un ángel para Tuxtla”, mientras que el exsecretario de Salud logró ubicarse en el tercer lugar de la cuestionada encuesta de Morena.
Al conocer los resultados, Carlos Morales Vázquez, quienfiguraba entre los cuatro aspirantes del partido oficial, expresó su inconformidad al señar que no era posible que una persona que tenía tan poco tiempo en la política, a quien calificó de arribista, hubiera obtenido una mejor posición que él.
Su enojo tenía motivos fundados. El resultado se había diseñado y ajustado a los intereses de Adán Augusto López, quien también trató de interferir en la designación final del candidato a la Gubernatura. No lo logró, pero sí descarrilar al expresidente municipal de Tuxtla Gutiérrez.
Ángel Torres Culebro, con el apoyo del Grupo Tabasco, se mantuvo en Tuxtla, desde donde ejerce una alcaldía sin mucho rumbo, muy cuestionada y, aunque a ratos recibe el respaldo del gobernador, no forma parte de su círculo político.
Los problemas que enfrenta en la Presidencia se deben más a su falta de habilidad política, que a los traspiés provocados por sus opositores. Se basta solo para caminar a trompicones.
Su ejercicio como secretario de Infraestructura, fue deficiente con proyectos inconclusos, mal diseñados y peor ejecutados.
El declive del líder del Grupo Tabasco también le afecta, ya que no ha logrado construirse una imagen de funcionario eficiente y propositivo. Además, tiene la figura de Carlos Morales que, pese a su carácter seco y en ocasiones áspero, ejerció una buena administración. Al menos, mejor que varios de sus antecesores.
Si bien es difícil comprobar la presencia de La Barredora en Chiapas, resulta improbable que no haya ejercido su cuota de poder por la cercanía territorial, por los lazos de colaboración y cercanía que tuvieron los políticos y policías de ambos estados.
Lo que sí es evidente es que el Grupo Tabasco gobernó Chiapas mediante varios personajes que se incrustaron como funcionarios de primer nivel.
A ellos parece haberles llegado la noche. No creo que José Manuel Cruz o Ángel Torres trasciendan más allá del mandato que obtuvieron gracias a la intervención de su padrino político. Otros personajes que miraban a Tabasco ahora prefieren voltear a Comitán con la esperanza de mantenerse vigentes o hacer carrera política, pero a la distancia del Grupo Tabasco.




















































