Denunciaron presuntos actos de corrupción de autoridades municipales y rezago social
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Tapachula, la inconformidad ciudadana volvió a ocupar el espacio público como síntoma de un malestar que no se limita a un señalamiento aislado, habitantes de distintas colonias expusieron que la corrupción y la precariedad de los servicios públicos se han normalizado, lo que ha generado una brecha cada vez más profunda entre la administración municipal y la ciudadanía.
Las denuncias apuntaron a un problema estructural, puesto que datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Tapachula concentró a más de 350 mil habitantes, lo que la convierte en el segundo municipio más poblado de Chiapas, sin embargo, el crecimiento urbano no ha ido acompañado de una mejora proporcional en los servicios, lo que ha derivado en colonias completas con infraestructura precaria e irregular.
Problemas como el correcto suministro de agua potable es una constante, dado que, cifras oficiales señalaron que, en la entidad, tres de cada 10 hogares presentan deficiencias en el acceso continuo al agua, una situación que permea más en las zonas más alejadas de la urbanización. En colonias como El Porvenir, fundada hace casi seis décadas, la escasez contrasta con la facturación del servicio, esto alimentó la percepción de abandono institucional.
A ello se suman los señalamientos de presunto sistema corrupto, donde, datos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental demostraron que más del 60 por ciento de los chiapanecos considera habitual la corrupción en gobiernos municipales, en especial en áreas vinculadas a servicios públicos y permisos comerciales, como mercados y comercio ambulante, en donde han registrado presuntos actos de corrupción, de los cuales responsabilizan al secretario general del Ayuntamiento, Martiniano Reyes Palacios, por beneficiarse de la apropiación de locales.
Conforme a lo mencionado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Tapachula presentó rezagos sociales en al menos el 45 por ciento de su población, lo que vuelve más sensible cualquier falla en los servicios básicos. En ese contexto, las denuncias no solo buscan señalar responsables, sino exhibir un modelo de gestión que, según los inconformes, ha dejado de responder a las necesidades más elementales de la ciudad.











































