Pacientes en la región enfrentan problemas tras detectarse medicamentos fuera de vigencia en atención pública
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Luego de que una madre detectó medicamentos vencidos antes de administrarlos a su hijo en Suchiate, la denuncia abrió cuestionamientos sobre los controles sanitarios en unidades médicas de primer nivel, donde la supervisión de insumos debería ser una garantía básica. El caso no solo expuso una omisión puntual, también colocó en duda la cadena de revisión en farmacias institucionales.
A medida que crece la inconformidad social, especialistas advirtieron que el uso de fármacos caducados puede reducir la efectividad de los tratamientos e incluso generar reacciones adversas, lo que eleva el riesgo en pacientes pediátricos. Datos de la Organización Mundial de la Salud señalaron que hasta el 10 por ciento de los medicamentos en países de ingresos medios presentan problemas de calidad, lo que incluye productos vencidos o mal almacenados.
En el ámbito nacional, el control de inventarios en unidades públicas enfrenta desafíos estructurales que impactan en la atención al paciente, en específico en zonas con alta demanda y limitaciones operativas. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios ha documentado que alrededor del 15 por ciento de las verificaciones sanitarias detectan irregularidades en el manejo de medicamentos, lo que incluye fallas en fechas de caducidad y almacenamiento.
Conforme la denuncia se difundió entre habitantes, la exigencia no se centró en sancionar al personal, también en establecer mecanismos que prevengan la repetición de estos hechos, desde auditorías internas hasta capacitación continua. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que más del 30 por ciento de usuarios de servicios de salud pública han identificado deficiencias en el suministro de medicamentos, lo que evidenció una problemática más amplia.
Mientras las autoridades del centro de salud son omisas, el caso interroga la responsabilidad institucional en la seguridad de los pacientes y la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria. La Secretaría de Salud estableció que el manejo adecuado de medicamentos es esencial en la atención médica, por lo que cualquier negligencia en este proceso puede tener consecuencias directas en la salud pública.











































