Prohibieron el uso de hábitos y el ejercicio de actividades bajo el nombre de la organización
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En una determinación que marca un hito en la administración eclesiástica del estado, la Iglesia Católica ha formalizado la disolución total de la asociación denominada Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia, conocida popularmente por sus siglas como FRICYDIM. Esta agrupación, que durante años mantuvo su centro de operaciones y espiritualidad en un monasterio ubicado en el municipio de Berriozábal, ha perdido cualquier tipo de reconocimiento legal y espiritual ante las autoridades del Vaticano.
La noticia se dio a conocer a través de un comunicado oficial emitido por la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, con efectos inmediatos a partir de este 7 de abril de 2026. La decisión no fue una medida unilateral del arzobispado local, sino el resultado de un proceso de análisis profundo que culminó en un dictamen ratificado por el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica en la Santa Sede. Con esta resolución, la organización deja de existir formalmente dentro del organigrama y la vida institucional de la Iglesia.
IMPLICACIONES Y RESTRICCIONES INMEDIATAS
La extinción de FRICYDIM conlleva una serie de directrices estrictas que los antiguos miembros y la comunidad en general deben acatar. En primer lugar, la organización ya no cuenta con la facultad de operar, realizar colectas, celebrar ritos o presentarse como una entidad vinculada a la Iglesia Católica. La infraestructura que servía de monasterio y sede en Berriozábal ha dejado de tener el respaldo jerárquico que alguna vez ostentó.
Uno de los puntos más relevantes del decreto señala que los integrantes de esta familia religiosa quedan liberados de sus compromisos internos y votos que los vinculaban a la agrupación. No obstante, se les ha prohibido estrictamente el uso de hábitos, distintivos, insignias o cualquier indumentaria que los identifique como miembros de la extinta FRICYDIM. Esta medida busca evitar confusiones entre la feligresía y asegurar que la disolución sea efectiva tanto en el papel como en la práctica pública.
La noticia ha generado un impacto inmediato en la sociedad chiapaneca, particularmente en la zona metropolitana y en Berriozábal, donde la presencia de la agrupación era notable. En las plataformas digitales y comunidades parroquiales, el debate se ha polarizado. Mientras que un sector de la comunidad católica ha recibido la noticia como un paso necesario para el ordenamiento y la transparencia institucional, otros grupos de fieles han expresado su desconcierto y tristeza.
Muchos seguidores de la espiritualidad que promovía la agrupación han solicitado a las autoridades eclesiásticas una mayor claridad sobre las causas específicas que llevaron a la Santa Sede a tomar una medida de tal magnitud. Aunque el comunicado oficial menciona un proceso de análisis detallado, no se han desglosado públicamente las irregularidades o motivos puntuales del cierre, lo que ha alimentado la especulación en el ámbito local.
ACOMPAÑAMIENTO Y CARIDAD CRISTIANA
Ante el clima de incertidumbre, el Arzobispo Mons. José Francisco González González, mediante el documento oficial, ha hecho un llamado a la feligresía para mantener la calma y actuar bajo los principios de la caridad cristiana. El jerarca enfatizó que los procesos de la Iglesia buscan siempre el bien común y la integridad de la fe, subrayando que esta resolución es fruto de una evaluación exhaustiva y necesaria.
Para los hombres y mujeres que formaban parte de FRICYDIM y que deseen continuar con su vocación de vida consagrada, la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez ha manifestado su disposición para brindarles acompañamiento personal y pastoral. Se ha abierto la posibilidad de que estos individuos puedan reorientar su camino espiritual dentro de otras estructuras reconocidas, siempre bajo la supervisión de la autoridad eclesiástica competente.











































