Sheila X. Gutiérrez Zenteno
Violadores, la vasta red mundial de porno del sueño
El pasado 26 de marzo, CNN hizo público en sus redes sociales un reportaje realizado por un grupo de periodistas de investigación encabezados por Saskya Vandoorne, el documento presentado en formato largo, incluye una narrativa detallada sobre la violación a mujeres mediante la sumisión química; la denuncia se acompaña de mensajes obtenidos vía chat e historias de mujeres que sobrevivieron a estos ataques. El trabajo expone la existencia de una vasta red mundial en la que, hombres enseñan a otros hombres, cómo violar a sus esposas o parejas.
No conforme con lo anterior, mientras esas mujeres son violadas, ellos graban el asalto sexual, la prioridad es obtener un video para venderlo. La comercialización de estas violaciones abrió un mercado en Internet denominado sleep porn o “porno del sueño”. Los pagos de las ventas de estos videos, en los que tienen que comprobar que ellas están sedadas (prueba ocular) para luego violarlas, se concretan en el ciberespacio mediante el uso de criptomonedas.
ESTAS PRÁCTICAS NO SON NUEVAS
El caso Gisele Pelicot explotó en las redes sociales en 2024, pero tuvo lugar en 2020. El esposo de Gisele la drogaba y permitía que otros hombres, a los que contactaba por un sitio llamado Coco, llegasen a su casa para abusar de ella. Él grababa el asalto como gratificación personal y para compartirlo con otros. Dominique Pelicot fue detenido de manera circunstancial derivado de una denuncia por upskirting, de otra manera Gisele probablemente nunca se habría enterado de lo que le sucedía. Gisele fue abusada entre julio de 2011 y octubre de 2020 por al menos 70 hombres; su marido produjo más de 20 mil fotos y videos de los abusos que ella vivió.
A finales de 2024 se dio a conocer a través del diario Publico.Nt que en Portugal existía un chat de Telegram que difundió fotos tomadas a mujeres sin su permiso en supermercados, playas o durmiendo, además de contenido creado con inteligencia artificial para degradarlas. En este chat había casi 70 mil miembros. La entrada costaba 20 euros que se pagaban vía MB WAY, una especie de monedero virtual muy popular en dicho país. Aquí subían material de sus esposas, sus hijas y hasta sus madres.
En Italia en agosto de 2025, se hizo público que el grupo de Facebook Mia Moglie (Mi esposa en italiano), permitía a más de 32 mil hombres, intercambiar fotografías íntimas de sus esposas como si fuesen mercancía (como estampitas del álbum de fútbol).
La pregunta que ahora debemos hacernos las mujeres es si existe algún lugar en el que podamos estar seguras. Hay un entramado que mantiene a la vista de todos grupos y chats que se nutren de agresiones y violaciones sexuales; las redes sociales están inundadas de depredadores sexuales, hombres que son padres, hijos, esposos, tíos, compañeros de trabajo “respetables” fuera del ciberespacio.
EL PORNO DEL SUEÑO, UN NEGOCIO
Vi el reportaje de Vadoorne hace un mes, en una de mis largas noches de insomnio y agradecí no compartir mi cama con alguien. Mientras escuchaba cómo la periodista narraba que se había hecho pasar por un hombre para infiltrarse en la vasta red de violadores, solo me pregunté cuántas mujeres en ese momento eran forzadas a tener sexo o violadas mediante sedación, por la persona en la que confiaban, ese sujeto con el que comparten su vida y con el que, probablemente, han formado una familia.
La investigación presentada por CNN trajo ─otra vez─ a la discusión pública la manera en que el Internet facilita todo tipo de prácticas de abuso sexual. Ya las periodistas de investigación alemanas Isabell Beer e Isabel Ströh habían presentado un reportaje en el que denunciaron a Motherless.com, un sitio pornográfico que alberga más de 20 mil videos de porno del sueño. Estos audiovisuales se acompañan de las etiquetas descriptivas #passedout (desmayada) y #eyecheck (revisión ocular).
A pesar de la denuncia Motherless.com sigue activo. El reportaje describe que los hombres se filman levantando los párpados cerrados de las mujeres para mostrar que están inconscientes. Según CNN los videos de “revisión ocular” superan las 50 mil visitas. El sitio tuvo alrededor de 62 millones de visitas solo en febrero de este año, su audiencia principal está en los Estados Unidos y es una plataforma en donde se puede alojar cualquier tipo de archivo pornográfico.
Los videos de porno del sueño son de los más vistos y descargados. En los foros, los miembros intercambian consejos sobre cómo drogar a sus parejas. Y escribo en presente porque Motherless.com sigue activo y, al día de hoy, continúa recibiendo un tráfico masivo estimado en más de 60 millones de visitas mensuales.
Vandoorne y su equipo pusieron nuevamente en evidencia esa violencia silenciosa que acompaña a cientos de mujeres en el que se supone sería su lugar seguro: su hogar. El reportaje señala que Telegram es la red social en la que estos criminales se mueven con más libertad. En el transcurso de la investigación, el grupo de periodistas dio con un grupo denominado “Zzz” en el que casi mil usuarios intercambiaban consejos sobre cómo drogar y luego filmar la agresión sexual de sus parejas mientras ellas yacían inconscientes. El grupo ya fue cerrado, pero esto es como cortar la cabeza de la Hidra de Lerna.
A decir de CNN “los hombres se alientan mutuamente a drogar y agredir a sus esposas y además, intercambian consejos sobre cómo salir impunes. Es una academia de violación global funcionando”. En esa red también hay quienes se dedican a proveer las sustancias que cientos de ellos utilizan para narcotizar a sus parejas. Intercambian mensajes en la red que te hielan la sangre, porque hablan de las mujeres que son sus compañeras, madres de sus hijos, quienes cuidan de ellos.
Un sujeto explica que lo único que lo ha detenido de no drogar a su esposa para violarla, es el temor de que no calcule bien las cantidades y le provoque una sobredosis. Otro se queja del poco efecto que tuvo el medicamento que utilizó para sedar a su pareja, por lo que el tiempo que tuvo para violarla no le fue suficiente.
─La follé bien ─dice el mensaje─ pero no estaba lo suficientemente fuera de sí y no tenía más sobre mí─.
─ Me cuesta mucho hacerla dormir (en referencia a drogarla).
─ Dos pastillas para dormir deberían ser suficientes (…) incluso con una basta si hay alcohol.
─ Siempre empieza con una dosis baja. Piensa a largo plazo, así que si la primera vez no es suficiente, aumenta la dosis.
─ Sí, salió bien… esa noche tres chicos compraron… y les transmití en directo a mi esposa inconsciente.
EL IMPACTO DE ACEPTAR QUE TU ESPOSO TE VIOLA
El reportaje de CNN rescata la historia de tres mujeres sobrevivientes a violaciones sistemáticas mediante sumisión química. Comparto una, la de Zoe.
Zoe se enteró de que su marido la sedaba usando el té que él le servía amorosamente por la noche, ella disfrutaba de esa atención luego de un día ajetreado, sin saber que la narcotizaba con el medicamento de su hijo. Él mismo confesó (cuando ella descubrió lo que sucedía) que luego de adormecerla, la ataba, le tomaba fotografías y la violaba. Su exmarido cumple una condena de 11 años por violación, agresión sexual con penetración y administración de drogas.
Luego de hacerse pública la denuncia (a instancias de su hermana y de su madre) contra quien fue su esposo por 16 años, Zoe tuvo que reconstruir su vida, entender qué fue verdad y que fue mentira de lo que vivió con él, afrontar el dolor, y explicarle a sus hijos lo sucedido. Ha tenido que lidiar con la gente a su alrededor a la que le cuesta comprender que existiese un acto de violación porque era su marido quien la poseía.
La realidad es que durante siglos los maridos han violado a sus esposas porque la ley y la sociedad lo han fomentado, instalados en la creencia de que ella está para hacer lo que el marido diga. Mathew Hale escribió en History of the Pleas of the Crown en 1736 que el marido no podía ser culpable de una violación contra su esposa, porque al firmar el contrato nupcial, esta le entregaba todo su consentimiento, por tanto, estaba subordinada legalmente a sus deseos. Gracias a la crítica feminista y su lucha por la defensa de los derechos de las mujeres, estas ideas empezaron a ser cuestionadas y legalmente castigadas.
Actualmente, 52 Estados miembros de la ONU han prohibido explícitamente la violación conyugal en sus códigos penales, al menos 43 países aún carecen de legislación que considere la violación conyugal como un delito. Casi la mitad de las mujeres en 57 países evaluados carecen de la capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos, incluyendo el derecho a rechazar relaciones sexuales con sus parejas. Se estima que al menos 20 países en todo el mundo mantienen leyes o disposiciones legales que permiten a un violador evadir la justicia si se casa con su víctima.
VIOLAR MUJERES, UN PREMIO PARA LOS HIJOS SANOS DEL PATRIARCADO
La cultura de la violación parece hermanar a cientos de hombres y toma fuerza en esa pornografía que consumen menores de edad, adultos jóvenes y hombres no tan jóvenes. Pornografía que explota los cuerpos de las mujeres, que vende representaciones sexuales que nosotras no deseamos, videos en los que se muestra a mujeres de todo tipo excitarse al ser penetradas por un sujeto desconocido que llega a limpiar la alberca de su casa. La violación se nutre de esa pornografía que reivindica el abuso sexual grupal, que muestra mujeres púberes, cuasi niñas, que le vende la idea a cientos de hombres que ser violadas es una de nuestras más grandes fantasías. Esa pornografía que educa sexualmente a los adolescentes y hombres de este planeta.
Hay días en los que me pregunto qué sucedería si las mujeres de esta ciudad hiciesen públicas sus historias de abuso. ¿Cuántas mujeres compartirán sus historias de agresiones y asalto sexual vividas? ¿Qué pasaría si ellas hiciesen públicos los nombres de sus violadores? ¿Cuántos honorables hombres que hoy destacan en sus campos laborales quedarían expuestos? ¿Cuántos vecinos quedarían exhibidos? ¿Cuántos tíos, primos, amigos serían señalados?
Y entre todo esto, hay una verdad, y es que los acosadores, agresores y violadores cuentan con el silencio de las mujeres, saben que muchas callan por vergüenza, porque socialmente se les culpará por la violencia vivida. Y esta falacia, esa que culpa a la víctima, la sostienen todas las instituciones: la familia, el Estado, la religión y hasta los medios de comunicación.
Según la Organización Mundial de la Salud, no existen estimaciones precisas en torno a los casos de violación perpetrada por el esposo, debido a la escasa denuncia que se realiza, y mucho menos si hay procesos de sumisión química en los asaltos. El asunto es que muchas de estas mujeres no tienen la menor idea de lo que están viviendo. Duermen con el enemigo, y no lo saben.




















































