Las cifras oficiales colocan a la comarca entre los principales focos de nuevos diagnósticos en el país, con alta concentración en regiones urbanas
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El crecimiento del VIH en Chiapas ha dejado de ser un asunto sanitario para convertirse en una problemática con consecuencias familiares profundas, donde la pérdida de padres y madres comienza a perfilar una generación de niñas, niños y adolescentes en situación de orfandad vinculada al SIDA. En el marco del Día Mundial de los Huérfanos del SIDA, la lectura del fenómeno adquirió una dimensión social que rebasó los indicadores médicos.
Las cifras colocaron a la entidad en una posición crítica dentro del panorama nacional. El Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el SIDA en México reportó que la comarca concentró el 8.9 por ciento de los nuevos diagnósticos de VIH en el país, mientras la Secretaría de Salud estatal registró una tasa de 18.7 casos por cada 100 mil habitantes en el último periodo anual. A ello se suma que el sistema de vigilancia epidemiológica documentó más de mil 200 nuevos diagnósticos en el mismo lapso, con una alta concentración en zonas urbanas.
Estadísticas de la Secretaría de Salud estatal señalaron que el 71 por ciento de los casos se ubicó en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, regiones con alta movilidad poblacional y condiciones de vulnerabilidad social. En ese contexto, el Instituto de Salud del Estado ha estimado que el 36 por ciento de las personas diagnosticadas con VIH son jefes o jefas de hogar con dependientes económicos.
La consecuencia directa se mostró en la niñez que queda al cuidado de redes familiares extendidas o en condiciones de precariedad. El DIF estatal ha registrado más de tres mil menores canalizados a esquemas de atención por pérdida de uno o ambos progenitores asociados a complicaciones del VIH, mientras el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social reportó que el 64 por ciento de estos hogares se encuentra en situación de pobreza multidimensional.
La Secretaría de Educación en la entidad ha identificado que el 27 por ciento de los menores en contextos de enfermedad crónica en el hogar presenta rezago escolar, mientras organizaciones civiles han documentado casos de discriminación en entornos comunitarios. En conjunto, estos factores delinearon una realidad donde la orfandad por VIH se convierte en una de las expresiones más persistentes de la epidemia en la entidad.











































