Chiapas acumula más de mil desapariciones, mientras la localización de víctimas sigue recayendo en familias
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En un municipio donde el miedo se convirtió en rutina, un grupo de madres ha decidido romper la inercia. La voz de las buscadoras de Yajalón, articuladas en el Colectivo de Madres en Resistencia de Chiapas, logró movilizar al Estado, este sábado, tras una petición directa al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, fuerzas interinstitucionales iniciaron trabajos de localización de posibles fosas clandestinas en puntos señalados por familiares de personas desaparecidas.
La acción conjunta involucró a la Fiscalía Contra la Desaparición Forzada, la Guardia Estatal Preventiva, Protección Civil del Estado y policías municipales. Los primeros trabajos comenzaron en el predio “Mi Ranchito Restaurante”, donde se alistó maquinaria pesada para la remoción de tierra. Esta zona, como muchas en el estado, ha sido marcada por el avance de grupos criminales en los últimos años.
Yajalón no es un caso aislado. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), la entidad suma más de mil 120 personas desaparecidas hasta julio de 2025. El municipio se convirtió en uno de los puntos de mayor tensión durante el último año del sexenio anterior, tras denuncias de desplazamientos forzados y violencia armada. Para las madres, la búsqueda es su única forma de justicia, sin recursos, pero con una determinación que resiste el abandono institucional.
La magnitud del problema es nacional. En México hay más de 114 mil personas desaparecidas desde que comenzó el registro en 1964, según cifras oficiales. Solo en 2024, se reportaron más de ocho mil 200 desapariciones en todo el país. A pesar de estos datos, la localización de fosas clandestinas recae en gran parte, en las familias. Organismos como el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han advertido que en México “se vive una crisis humanitaria de desapariciones con miles de cuerpos sin identificar”.
La intervención en Yajalón marcó un giro, al menos simbólico, en el papel de las autoridades frente el dolor que atraviesan cientos de familias chiapanecas. Sin embargo, las madres buscadoras saben que esta es solo una batalla en un territorio donde la tierra no solo se cultiva, sino que también, muchas veces, guarda secretos dolorosos. Ellas están dispuestas a removerla, aunque lo hagan con sus propias manos.











































