Es la segunda vez que la ciudadanía asume tareas del Gobierno municipal sin apoyo oficial
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La imagen de tricicleros bacheando las calles de Pijijiapan resume el estado actual del municipio, ciudadanos que hacentareas básicas que la administración local ha dejado de lado. Es la segunda vez que transportistas y vecinos se organizan para rehabilitar vialidades con recursos propios, hartos del alcalde Carlos Albores Lima, quien suma dos periodos al frente del ayuntamiento sin mostrar un compromiso real con el mantenimiento urbano.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Chiapas es uno de los tres estados con mayor rezago en infraestructura vial municipal, con apenas 34 por cientode sus calles pavimentadas en localidades menores a 50 mil habitantes. En Pijijiapan, la situación empeora, el 68 por ciento de las vialidades en la cabecera presentaron daños visibles, según reportes del Instituto para el Desarrollo Municipal. Ante este panorama, que ya no sorprende, pero sí indigna, los tricicleros asumieron la responsabilidad que el edil evade.
El hartazgo ciudadano no solo proviene del abandono material, sino del uso de poder para callar voces. Líderes del gremio de tricicleros aseguraron haber sufrido represalias por exigir mejoras, detenciones sin fundamentos, presiones y, en algunos casos, uso político de la policía local. Esta lógica del castigo refleja una gobernanza centrada en la impunidad. De acuerdo con el Inegi, el 81 por ciento de los chiapanecos perciben que sus gobiernos municipales actúan con corrupción y sin rendición de cuentas.
La delegación forzada de funciones públicas no es un hecho menor. El artículo 115 constitucional establece que es deber de los municipios garantizar servicios como el mantenimiento de calles y caminos. Sin embargo, la ausencia del ayuntamiento en esta labor expone una crisis institucional en donde los ciudadanos, en vez de ser protegidos, son criminalizados. Casos como el de una persona mayor encarcelada por tirar basura, o el de un habitante de la zona alta preso por conflictos personales con el edil.
En la entidad, siete de cada 10 municipios reportaron quejas por deficiencias en servicios básicos, y Pijijiapan se ha convertido en un ejemplo extremo de lo que ocurre cuando la autoridad municipal no gobierna, sino administra desde la distancia.











































