Manuel Velázquez
En el ámbito del arte y la cultura en México, la lucha por los derechos laborales es un tema crucial que ha cobrado relevancia en los últimos años. La reciente publicación del “Manual de acción, para los derechos laborales de arte contemporáneo en Latinoamérica” de Jorge Sepúlveda T. y Guillermina Bustos, en su segunda edición de 2025, viene a llenar un vacío importante en la materia. Este manual no solo ofrece una guía práctica para las artistas, empresarios, agentes, funcionarios públicos y trabajadoras del sector, sino que también plantea una reflexión profunda sobre la ciudadanía y la participación política en el contexto artísticoy cultural.
Como bien señalan los autores, “reconocernos como trabajadores y trabajadoras es reconocernos como ciudadanos”. Esta afirmación encierra una verdad fundamental: la lucha por los derechos laborales en el arte no es solo una cuestión de condiciones de trabajo, sino también de reconocimiento y participación en la sociedad. Al reivindicar sus derechos laborales, los artistas, empresarias, agentes y trabajadoras del sector están, en efecto, reclamando su lugar como ciudadanos de pleno derecho.
Desmitificar la cultura, reivindicar el trabajo artístico y exigir nuestros derechos laborales y un pago justo por nuestra labor es un camino hacia una política pública justa y sustentable, en favor de prácticas éticas de trabajo.
Nuestra labor no solo es importante por su contribución al patrimonio, a la expansión de la creatividad, la crítica social, el divertimento y el ocio, es también un trabajo que contribuye al desarrollo económico y merece ser reconocido con un pago justo, con el pago de derechos y mención de créditos; con la redacción de contratos claros; seguro social,prestaciones, pensiones y reglas de equidad. Esto implica repensar las conceptualizaciones, los medios de producción de objetos y prácticas artísticas, las herramientas y dinámicas de circulación, inscripción y valoración, como también nuestra relación con la sociedad y las comunidades.
La participación política del artista (que no significa participación partidista necesariamente) es fundamental. El artista contemporáneo es un polifacético que se relaciona con diversas comunidades y sectores de la sociedad. Ya no es un solitario, sino un actor que interactúa con otros artistas, comunidades, científicos, filósofas, tecnólogos, activistas, políticos y economistas. Su participación política abordatemas complejos como el cuidado al medio ambiente, la equidad de género, la diversidad cultural, la impunidad, la injusticia y la violencia, y reflexiona sobre el impacto de la tecnología, los medios y la política pública en nuestra sociedad.
Es importante desmitificar la idea de que la política pública cultural es solo política de Estado. En realidad, la política pública es un espacio de participación y enunciación que puede ser ocupado por todos los ciudadanos, incluidos los artistas y trabajadores del sector cultural. Al reconocerse como trabajadores, empresarias, emprendedores y ciudadanas, los artistas pueden comenzar a participar activamente en la definición de las políticas públicas que afectan su trabajo y su vida.
En este sentido, el “Manual de acción, para los derechos laborales de arte contemporáneo en Latinoamérica” es un llamado a la acción para todas las artistas y trabajadores del sector. No solo ofrece herramientas prácticas para defender sus derechos laborales, sino que también los invita a reflexionar sobre su lugar en la sociedad y su papel en la definición de las políticas públicas. Al reconocerse como trabajadoras, empresarios y ciudadanas, los artistas pueden comenzar a construir un futuro más justo y equitativo para sí mismos y para las generaciones futuras; pueden comenzar a ocupar un espacio de enunciación y participación política que les permita construir un futuro más justo.




















































